¿Por qué es importante la muerte de Nisman?
TRIBUNA DEL LECTOR
por Marcos Martignone
La muerte de un fiscal de la Nación es sumamente grave. Esta muerte abre una hendija por la que apenas se puede observar lo que oculta el Estado. El estado republicano y democrático debe, para ser tal, echar luz sobre todos los actos de gobierno. Cuanto más transparente es un estado, más democrático.
En ese lugar obscuro del estado las leyes que los ciudadanos de a pie debemos respetar no se cumplen. En esa obscuridad es donde trabajan los servicios de inteligencia, necesarios para realizar las investigaciones que hacen a la seguridad nacional y la de los ciudadanos, siempre que sean a través de una orden judicial, del Ejecutivo o del Congreso.
Cuando los “servicios” se vuelven autónomos, son arrastrados a la obscuridad jueces, fiscales, legisladores, ministros, etc. Y todos terminan por actuar al margen del escrutinio público. Nuestro problema es que esta democracia ha resurgido arrastrando la autonomía de los “servicios”, de todos ellos: SI (ex SIDE), los de las Fuerzas Armadas y de todas las policías.
Los “servicios” han adquirido su autonomía a través de los distintos golpes de estado y con la connivencia de muchos civiles. Su mayor poder se dio durante la última dictadura. En esos años, el país fue gobernado desde los servicios de inteligencia. El terrorismo de estado usó la pantalla de la lucha contra la guerrilla para operaciones más amplias.
Los “servicios”, aprovechando las sombras y la impunidad, habrían acumulado suficiente capital económico para sobrevivir en democracia.
Esta acumulación de capital les habría permitido a muchos de los “servicios” no sólo escapar del país, sino también montar sus propias empresas; que estarían aún funcionando. Además de aquellas empresas que habrían utilizado esta mano de obra para limpiar de “subversivos” sus establecimientos como también para eliminar a la competencia. No habrían sido pocos los políticos que podrían haberse servido de estos medios para alcanzar una intendencia, una diputación, etc. Y en la obscuridad del Estado nada es gratis. No debería sorprendernos escuchar ahora los nombres de ciertos personajes que se han iniciado en los servicios de inteligencia en la dictadura, que estarían amparados por el poder económico y por el poder político.
¿A qué se estarían dedicando en nuestros días los servicios de inteligencia? ¿A sostener y ampliar la estructura que han armado? ¿Estarán al servicio de quien no se atreva a desmontar esa estructura y que facilite nuevos negocios?
Nadie paga un costo alto por un pequeño beneficio, entonces ¿qué tan alto será el beneficio como para pagar el alto costo que implica la muerte de un fiscal de la Nación?
Los servicios de inteligencia han dejado a la sociedad en un estado de absoluta indefensión ¿Qué seguridad podemos tener quienes no disponemos de diez custodios? Es una tarea difícil la que se impone, pero debe ser asumida por toda la sociedad y sobre todo por el poder político. ¿Estaremos a la altura de las circunstancias? De todos depende.
Suscriben: Luis Beltramo, Eriberto Quintana, Ricardo Giménez, Manuel Martignone, Soledad Echave, Vladimir Braillard, Santiago Rodríguez Alí, Diego Espinosa Godoy y Enrique Quintana.