Pilar: “Ciudad educadora” ¿Para las escuelas públicas?
TRIBUNA DEL LECTOR
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Celebro que el slogan “Pilar: Ciudad educadora” se publicite como una de las políticas del estado municipal, y no dudo de los esfuerzos y resultados académicos de las instituciones que pertenecen a la educación de gestión privada, de la cual no voy a ocuparme. Pero sí me parece muy desajustado aplicar este slogan a la educación pública y sus crónicos desamparos por parte de las dependencias oficiales que atienden la infraestructura y el equipamiento, entre otras carencias.
Sin embargo, son muchas las escuelas que luchan en visible desventaja por mantener la calidad educativa en un marco de edificios con filtraciones de agua, rajaduras en sus paredes, falta de aulas, hacinamiento por falta de espacio, escasez de bancos y de sillas, falta de calefacción y de ventilación, baños deteriorados y pozos negros que colapsan.
El personal docente y directivo dedica gran parte de su tiempo a disminuir el impacto negativo de esta realidad, pero esta lucha va perdiéndose con el pasar de los días y de los ciclos lectivos. La inclusión de todos los niños y adolescentes en la escuela y aprendiendo, es una maravillosa realidad que apunta a una nueva y justa sociedad, pero para hablar de calidad educativa, primero deben presentarse sin excepciones las condiciones para que pueda lograrse.
La infraestructura: la construcción de edificios, aulas y salones de usos múltiples, son condición básica de igual manera que el equipamiento. También deben estar presentes antes que el docente pueda encarar el acto educativo.
Es pública y conocida la penosa situación de la Escuela Secundaria Nº 6 “Dr. Esteban Laureano Maradona” de Peruzzotti, por falta de aulas no puede integrar al total de su alumnado en un solo edificio. Los estudiantes deben concurrir a tres edificios diferentes, uno de ellos a 3 kilómetros.
Los principios de identidad y pertenencia de los miembros de la comunidad educativa se ven seriamente comprometidos en su realización plena. Como docente, peticiono a las autoridades correspondientes, locales y provinciales, la culminación definitiva de todas las obras no comenzadas o inconclusas, y el completo equipamiento de las escuelas para bien de todos los pilarenses del hoy y del mañana. Sólo así la frase “Pilar: Ciudad educadora” tendrá un sentido íntegro.
*Docente pilarense.