Una calle y la historia de nunca acabar
CORREO DE LECTORES
El 13 de julio pasado envié una carta contando el problema que teníamos para ingresar a un terreno que compramos para construirnos nuestra casa, gracias a un crédito del PROCREAR, cuya única calle de acceso estaba cerrada.
En ese momento nos quedaban solo 20 días para poder realizar y presentar el estudio de agrimensura a la Escribanía, dado que ya pedimos una prórroga, y si no la presentamos nuestro sueño completo se va a la basura.
Luego de esta primera carta, y ante la presión mediática, la Municipalidad se comprometió, el pasado viernes 18 de julio, a comenzar con su trabajo de abrirnos la calle desde ruta 25 hasta nuestro terreno.
Hoy, a una semana, no pudieron seguir por culpa de dos vecinas, Mirtha González y Mariela González, que se creen dueñas de todo y esperaron a los trabajadores municipales con tres matones para que no sigan haciendo su trabajo, según nos informó la Municipalidad. Ellas también cerraron el paso peatonal que habían logrado hacer, tirando ramas encima.
Ambas mujeres ya están denunciadas en la, Justicia porque con anterioridad, habían amenazado con armas de fuego al personal municipal. Hay una causa penal por amenazas en la UFI Nº 4, pero siguen actuando como dueñas del barrio.
Una vez más termino la carta con la misma frase “ya no sabemos qué hacer ni a quién acudir”.
Así que, simplemente, solicitamos la urgente actuación de la Justicia para que desaloje a estas usurpadoras de los terrenos que no les pertenecen.
Si esto no ocurre de forma inmediata para poder ingresar al terreno y confeccionar la cédula catastral (o estado parcelario), no podemos escriturar y nosotros nos quedamos sin poder concretar el sueño de nuestra casa propia, mientras estas personas siguen viviendo en terrenos y propiedades que no son suyos.