TRIBUNA DEL LECTOR: La deuda social y la maldita especulación
por Stella Maris Fraquelli
Entre los malditos especuladores y la deuda social fue girando el tema en la columna “Soy mano” de este periódico, escritas por Víctor y Graciela los sábados 25 y 1º, ambas con excelentes reflexiones sobre los momentos que estamos pasando en el país, vista y expresada desde dos aristas distintas del mismo problema, ambos con una certeza y sensibilidad a la que nos tienen acostumbrados.
La deuda social no puede ni podrá saldarse nunca mientras estén las aves de rapiña, individualistas y especuladoras, presionando con golpes económicos, cuando algún gobernante quiere comenzar a saldarla.
Para hacerla primero hay que sanear el hambre, una persona con hambre no puede ni estudiar ni trabajar y aparece el primer palo en la rueda, aquellos cómplices indirectos que guiados por algunos medios, cuestionan la redirección de los fondos para devolverles lo que le han sacado en la década anterior, el alimento y la dignidad, y así, muchos de los beneficiados también cuestionan la distribución del ingreso. A muchos les molesta que comiencen a controlarnos por la evasión de impuestos, aunque sepamos que estos conforman el tesoro nacional y a través de ellos se hacen las obras públicas que no solo mejoran nuestro bienestar sino que también crea fuentes de trabajo.
Para justificar esta ilegalidad, ese pensamiento individualista a los que han sido inducidos o no, comienzan a tender un manto de duda ante el comportamiento del que toma la medida, maldecían a Moreno por su rectitud, maldicen a la Presidente por aplicarlo y aseguran, “ella roba”, aunque su patrimonio haya sido investigado un sin número de veces como a ningún otro gobernante.
¿Será porque es mujer? ¿Será porque toma las medidas aunque no sean “políticamente correctas” y muchas veces a favor de los más desprotegidos? ¿O será porque los deja al descubierto en cada uno de sus chanchullos? ¿O todo a la vez?
Pasa cada vez que un gobernante trata de corregir estos horrores de décadas anteriores. Corregir corrupciones de monopolios y de los especuladores del mundo financiero, que, con un cipayismo sin precedente, aluden como si fuera una justificación “nos estamos protegiendo”, llorando y “caceroleando” porque no pueden comprar dólares.
Nos quieren hacer creer que debemos naturalizar esa lógica que lo único que hace es llevar a la destrucción social y económica del país, enriqueciendo solo a unos cuantos “vagos” que en vez de producir bienes para el bienestar de la población, producen una sangría en el país. Pero que, con la complicidad de la cadena de distribución -desde el fabricante hasta el comerciante minorista- castigan a los ciudadanos para ejercer esa presión y conseguir lo que quieren, como se lo hicieron a Alfonsín. Solo tenemos que retrotraernos a esa década, como él le pedía a Magneto que por favor lo dejara terminar el mandato y los mismos ladrones que hoy nos presionan lo hacían en ese momento con la inflación y la hiperinflación.
Sumado a ese robo están los gobernantes de las comunas, el representante del Estado en el municipio, aquel que hemos nombrado para que administre lo que nos corresponde. Aquel que debería estar a nuestro servicio y no al revés.
Lo podemos comprobar cuando tomamos el colectivo desde la altura de La Pilarica hasta la terminal ¿Cuántas cuadras ¿Diez? Si tomamos el 176 nos puede llegar a cobrar, con Sube, de $3,30 a $3,70 ¿Por qué? “Porque aumentó” nos contestan, pero antes salía $1,50. Por cierto ellos, vaya a saber por qué arreglo, cobraban ya dos pesos y según el aumento, aberrante deberían cobrar $3, pero “pueden” cobrar lo que quieren.
Si se toma el 203 desde el mismo lugar, en lugar de $2,50 cobran $3 y según el chofer que nos toque en suerte en la línea 520, al que viene de Derqui, si nos bajamos en Yrigoyen cuando da la vueltita $3 o $3,50, aunque la mayoría lo haga a $2,50.
¿No existe una oficina o área de transporte en el distrito? ¿No ejerce control de precios? ¿No está para protegernos? ¿Qué sucede con nuestros vecinos que tienen grandes negocios o cadena de negocios?
¿Vamos a seguir justificando que aumenten los precios y a pesar de sus vecinos? Alguien lo controla? ¿O será que como es un Municipio opositor no le importa que nos castiguen a los pilarenses con los precios?
¿Qué hacen? ¿Son cómplices por simple beneficio personal? ¿Todo vale para colaborar con el golpe económico y así inducir al caos social en complicidad con los especuladores? ¿Hasta cuándo vamos a aguantar esto?
A los ciudadanos comunes ¿Entendieron ahora por qué era necesario controlar la compra de dólares?
Solo originan la especulación que es la madre de todos los problemas económicos y sociales, los que originaron la deuda social y no permiten saldarla. Están teniendo ingresos más que nunca pero no importa, quieren más y más, nosotros no importamos en su mundo de gula económica.
Los productos que comercializan las carnicerías, los corralones, no tienen insumos en dólares ¿Entonces?
¿Vamos a quedarnos sentados viendo cómo nos roban la dignidad nuevamente? ¿No vamos a protegernos como lo hacen ellos? Podemos empezar a controlar a los cómplices con los precios y los artículos que venden, denunciarlos, marcarles el negocio para que otro pueda estar alerta y no entrar.
Organizarnos como ellos, si nos ponemos a pensar, ellos manejan dinero pero nosotros somos muchísimos más. Deberían las instituciones de Derechos Humanos del distrito, las instituciones sociales, las agrupaciones sociales, políticas, los sindicatos, los militantes, aquellos defensores del proyecto si es necesario, defenderlo hasta de ellos mismos, los no militantes defender lo conseguido, defender su bolsillo.
Todas las víctimas de estos ladrones de guante blanco deberían tomar las riendas para organizarse, para comenzar a defender nuestro principal derecho humano, el de vivir con dignidad y evitar que nos quiten lo poco o mucho que hemos logrado hasta el momento.
Si algo nos dejó esta década a muchos es la participación activa en defensa de lo que es nuestro.