Siguen las protestas por la esquina más polémica de Derqui
Y la historia vuelve a repetirse: la esquina de Tucumán y Almafuerte del barrio Monterrey está prácticamente intransitable. “Es que la verdad, jamás se arregló y con las lluvias de días atrás un remisero laburante rompió el tren delantero porque el agua tapaba los pozos, y se puso a llorar porque no tenía guita para arreglarlo enseguida”, recordaron los vecinos de esa crítica esquina ubicada a escasos cien metros de la Avenida Presidente Perón y acceso a la ciudad de Presidente Derqui.
Es la misma que el año pasado, a raíz de varios reclamos sin solución en la delegación municipal, fue abierta de lado a lado por uno de los frentistas con una maquinaria pesada. Es una de las arterias que recibe el agua pluvial que baja desde los barrios Toro y El Bajo hacia el canal Monterrey.
En esa intersección -sobre la calle Almafuerte- uno de sus caños de desagüe está roto y tapado, evitando la circulación y formando “una laguna estancada por días y rompe el poco asfalto que queda”.
Pero hay algo aún más insólito, y es que la totalidad de la cuadra carece de zanjas y veredas. “Entonces cuando llueve el lago llega desde la ruta hasta esta esquina porque se forma una pileta que contiene el agua”, agregaron los frentistas que dialogaron con este medio.
Los mismos recuerdan haberse ilusionado cuando luego de semejante método para reclamar -abrir la calle por mano propia- una cuadrilla municipal llegó, dos meses después, para taparla y permitir que se reanude el tránsito.
“Nos dijeron que ahora la cerraban lo mejor posible y que después se iba a hacer un bloque de hormigón armado que abarcaría a las cuatro esquinas, pero así estamos nuevamente”, agregaron los vecinos mientras señalaban los varios y filosos baches semicubiertos por las aguas, tanto de lluvia como servidas, porque no hay zanjas y todo se desborda.
A ello se suma que con las altas temperaturas la zona es invadida por olores nauseabundos emanados del clásico burbujeo de aguas estancadas y fermentadas. En tanto, al primer reclamo vecinal se le acota otro relacionado con la inseguridad: pese a los pedidos de poda, un frondoso árbol de la esquina tapa completamente la luminaria pública.
“La mayoría pagamos las tasas municipales y resulta que cuando hablamos con el delegado (Eduardo Mancini) nos dijo que ese era un trabajo que él no podía hacer porque no tenía el material adecuado y que, además, requería de un estudio de la secretaría de Obras Públicas para hacerlo bien”, recordaron los molestos al tiempo que rescataron la sinceridad del funcionario municipal. Aunque no dejaron de amenazar “con otra medida extrema en poco tiempo más si nos siguen ignorando”.