Crecen las quejas por el retraso en la entrega de la correspondencia
La localidad de Villa Rosa posee un extenso territorio y una población que ha crecido notablemente en los últimos años. De a poco, va sumando servicios, como el del sistema SUBE que se buscará implementar en la sede de la Cámara de Comercio, luego del cierre del único centro de recarga.
Sin embargo, los villarrosenses han sido testigos en los últimos tiempos de un problema que no es menor, el del retraso de la entrega de la correspondencia.
“La semana pasada me trajeron cartas de tres meses anteriores, juntas”, señaló Félix Chávez, vecino del barrio San José, ubicado a metros de la ruta 25.
Fue el mismo frentista quien, junto a otros vecinos, manifestó la preocupación que los invade desde hace algunos meses. “El chico que reparte me dijo que estaba solo y que no daba abasto”, explicó a El Diario, al tiempo que recordó que meses atrás veía con más frecuencia a tres empleados del Correo Argentino que en bicicletas, entregaban las cartas.
El problema del retraso de la entrega de correspondencia de Correo Argentino no radica en la reducción de carteros sino en la dificultad que conlleva el crecimiento poblacional que hasta los mismos empleados de la firma han percibido en Villa Rosa.
“Es cierto que hay demora en la entrega, pero es por la gran cantidad de correspondencia y la empresa no quiere poner más personal”, reconoció un empleado de la firma, que también aseguró que siguen siendo tres personas las que recorren las calles de la localidad pero que es necesario un cambio inminente para satisfacer a la gran demanda.
Son estos mismos empleados quienes insisten en la incorporación de personal a la planta permanente: “Hoy por hoy sólo toma personal eventual, que no te garantiza la eficiencia de alguien que tiene más años trabajando”, afirmó el empleado. “Lo que un cartero hace en un día, el personal eventual lo hace en una semana, porque no termina de conocer la zona”, agregó.
En torno a este tema, Rubén Bertazzoni, miembro de la Cámara de Comercio de Villa Rosa, habló de las fallas que existen en el reparto: “A mí me conocen los vecinos, por eso a veces me acercan ellos cartas que dejan en otras direcciones”.
Mora por demora
Con las nuevas tecnologías de la comunicación, el servicio postal ha encontrado modificada su función principal, acercándoles facturas de servicios y resúmenes de cuentas bancarias que en un principio deberían llegar con bastante anticipación. Es esta correspondencia de servicios la que más preocupa a los villarrosenses: “Siempre me llegan con vencimiento”, declaró Bertazzoni sumándose al reclamo de los vecinos: “Hoy (por ayer) me llegó una factura que venció el 8”, explicó indignado el vecino Félix Chávez, quien ahora deberá pagar sus cuentas con un recargo por mora. Se trata de un procedimiento más que tedioso en el que desemboca el retraso de la entrega de facturas y que los vecinos se evitarían si el reparto fuese efectivo.
Localidad incomunicada
“Para hacer una carta documento hay que ir a Pilar”
La dificultad que hoy encuentran los villarrosenses puede solucionarse con la incorporación de más personal o con la apertura de una estafeta postal en la localidad, tal como existía hasta la década del 90 cuando el correo postal fue privatizado junto con otros servicios públicos.
Al parecer, lejos se está de una pronta solución, como de aquella oficina que décadas atrás funcionaba cerca de la delegación municipal, donde los vecinos acudían para retirar sus cartas.
“Es momento de descentralizar los servicios y que las localidades tomen protagonismo”, sentenció Rubén Bertazzoni, miembro de la Cámara de Comercio de Villa Rosa. Tiempo atrás, esta entidad hizo las tratativas para instalar un buzón en la sede de la entidad. “Nos pidieron demasiados requisitos hasta que tuvimos que desistir”, expresó. Esto sólo iba a solucionar una cara del problema, la de facilitarle a la gente el envío. “Hoy si alguien tiene que hacer una carta documento tiene que irse a Pilar”, contó al respecto sobre las largas colas que se forman frente a las oficinas de la casa central de Correo Argentino en el centro de Pilar. El proyecto de la estafeta postal también quedó en el camino, porque “nos dijeron que no había presupuesto”, reveló.
Desde la entidad expusieron que la idea sigue vigente, más cuando los reclamos de los vecinos resuenan continuamente, y con justificación, dejando a la localidad con problemas de comunicación.