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La historia de Fátima a través de su poblador más antiguo

A los 99 años Martín Vicente Trovatelli recuerda su infancia, la escuela de Manzanares y la vida en un pueblo en crecimiento. La sorpresa ante el impulso comercial de los últimos años.
21 de noviembre de 2012 - 00:00

por Matías Saavedra

m.saavedra@pilaradiario.com

 

La semana pasada cumplió 99 años uno de los más antiguos pobladores de Fátima. Protagonista de una vida rural, donde se conocían entre todos, y en la que el centro de Pilar quedaba más alejado en tiempo y espacio de lo que se conoce en la actualidad, Martín Vicente Trovatelli recuerda cómo eran aquellos días en el tambo que lo vio crecer, en una región que por entonces se hacía llamar Empalme.

Su lucidez está intacta. Los recuerdos de su vida, también. Martín Vicente Trovatelli, como lo nombraron al nacer en 1913, es uno de los más antiguos pobladores de Fátima. Vio la transformación y el crecimiento del pueblo que hasta 1959 se llamó Empalme Lacroze por el trazado ferroviario cuya red alcanzó la zona.

Por aquellos días, no era lo más habitual la escolaridad, que se restringía a zonas urbanas y que rara vez se podía encontrar alguna que otra escuela rural, incentivada por la labor de los pobladores de las estancias que conformaban la zona.

“Íbamos de Fátima a Manzanares cruzando campo y lo hacíamos en una hora o una hora y media”, recuerda el alumno más antiguo que queda en vida de la Escuela Nº10 de Manzanares, que por aquel entonces estaba ubicada a un kilómetro de la estación de trenes de la localidad.

Este trayecto era en ocasiones hecho a caballo, pero siempre acompañado por otros alumnos de la zona, como la hija del herrero Lynn, a quien recuerda con afecto Trovatelli, al igual que a las maestras Esther y María Churruarín, hijas del mayordomo de La Montonera.

Otra de las personas que incidió en su vida fue el doctor Reyes, propietario de la estancia donde trabajó toda su vida. “Era conservador, muy enérgico. Hacía mucha plata y había comprado muchos campos”, indica sobre el médico que solía tener un consultorio frente a la plaza 12 de Octubre de Pilar.

 

El progreso

Además de la escuela, situada a varios kilómetros de su hogar, el hombre detalla la escenografía de aquel primer cuarto de siglo: “Antes eran todos tambos y chacras, se sembraba maíz”, recuerda, al tiempo que señala que eran muy pocos los comercios que poseía la zona para atender a la demanda de la escasa población, como el boliche de Pedro Lavallén y el almacén de Juan Félix Martínez, único en la década del 50 con teléfono y donde funcionaba el correo. También la carnicería de Dentoni y la peluquería de Vidal, lugares emblemáticos para los pueblerinos.

Hace 30 años que Trovatelli dejó su Fátima natal para radicarse en Pilar, desde donde recorre anécdotas sobre su infancia y en cuanto a este cambio en su vida, remarca que “fue mejor, era una miseria allá. Había que andar changando para hacer un peso. Acá había más posibilidades y empezó a levantar esto”.

Martín no puede movilizarse por su cuenta, y sus familiares suelen llevarlo a pasear a distintos lugares de Fátima para ubicarlo. “No podía creer cuando sacaron los árboles para hacer la ruta”, señala una de sus cinco bisnietos, Florencia Longo.

Es inevitable para el anciano realizar una comparación entre la vida que conoció en Empalme, como se solía llamar la zona, y la actualidad de la localidad: “Lo vi ahora al crecimiento, hace 5 años atrás. Comenzó a levantar Fátima y Manzanares”. Claro que aún se mantiene como una zona rural, pero la población se ha multiplicado a grandes rasgos en los últimos años, como también la actividad económica, que encuentra a un Parque Industrial más desarrollado, donde convergen trabajadores de distintos municipios, y con emprendimientos y clubes de campo que continúan levantándose. “Yo nací donde ahora está CUBA. Ahí mismo nacieron mis dos hijos, en la estancia La Loma”, cuenta sobre Esther y Martín.

 

La familia primero 

Durante más de 60 años, su fiel compañera fue Elda. “Ella era de Capilla y después vino a vivir a Fátima. Ahí la conocí a los 28”, narra Trovatelli sobre la mujer con quien se casó cuando él tenía 32 años y ella 19. La mujer falleció años atrás. “Trabajó a la par de él acompañando en las tareas”, cuenta su hija Esther. Con Elda también tuvieron a Martín, quienes le dieron tres nietos y cinco bisnietos. Entre sus nietos se encuentra el concejal Juan Pablo Martín Trovatelli quien, como la mayoría de los hombres de la familia, lleva entre sus nombres el del abuelo centenario. “Es abogado y concejal”, comenta con orgullo y admiración por la carrera política que viene realizando el joven edil en representación de la localidad que vio crecer a su abuelo desde principios del siglo pasado.  

 

99 años

acaba de cumplir Martín Vicente Trovatelli. Lo celebró con su numerosa familia, en Fátima.

 

 

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