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Curiosidades que hacen la diferencia

Abono orgánico vs abono inorgánico

Por Redacción Pilar a Diario 1 de septiembre de 2022 - 08:02

Las plantas y cultivos necesitan nutrientes para su buen desarrollo y un óptimo rendimiento del cultivo. Estos nutrientes los toman del aire a través de las hojas (CO2 y O2) y, principalmente, del suelo a través de las raíces (macronutrientes y micronutrientes). Para que un suelo o sustrato tenga y proporcione todos los nutrientes que la planta necesita es necesario fertilizar el suelo utilizando abonos, ya sea orgánicos, químicos o combinación de ambos.

¿ Es mejor el abono orgánico o el abono químico?

Aunque en muchas ocasiones se crean situaciones de confrontación entre unos tipos y otros, lo cierto es que la utilización de abonos químicos, abonos orgánicos o la aplicación combinada de ambos dependerá de las necesidades de la planta, las características específicas del suelo o sustrato, la extensión y tipo de producción del cultivo, y el punto de desarrollo (antes de la siembra, durante el desarrollo, etc.).

Diferencias y ventajas de abonos orgánicos y abonos químicos

Los abonos orgánicos son subproductos de origen animal y vegetal: estiércol (excrementos de vacas, cerdos, pollos, etc., procedentes de explotaciones ganaderas); compostaje de materia orgánica de diversa procedencia: restos vegetales postcosecha, restos de materia orgánica de consumo humano; lodos (procedentes de plantas depuradoras); turba; minerales; etc.

Aunque los abonos orgánicos contienen una combinación importante de nutrientes, su contenido o, más bien, su concentración en micronutrientes y macronutrientes suele ser baja y variable, por lo que hay que aportarlos en altas concentraciones para cubrir las necesidades de fertilización del suelo.

Los abonos orgánicos aportan grandes beneficios y mejoras a la calidad y condiciones del suelo ya que:

Por su parte, los abonos químicos o fertilizantes químicos, tienen un origen sintético y se producen por la industria agroquímica a partir de sustancias naturales o mediante síntesis química.

Estos tienen algunas claras ventajas:

Pero los abonos químicos presentan también limitaciones, ya que sólo afectan a la presencia de nutrientes en el suelo, sin mejorar realmente las características físicas de este. Por otro lado, al contener nutrientes en gran concentración su aplicación en exceso puede provocar importantes problemas de contaminación ambiental, especialmente los abonos nitrogenados y la contaminación de aguas del subsuelo.

Los abonos químicos y los abonos orgánicos pueden ser dos formas complementarias para fertilizar los suelos. Dependiendo de las características del cultivo y el tipo de producción (no es lo mismo hablar de un pequeño jardín que de una gran explotación agrícola) podremos utilizar preferentemente abonos orgánicos, fertilizantes químicos o una combinación de ambos.

 

 

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