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Ellas nos inspiran

María Remedios del Valle, la capitana de la patria

Por Redacción Pilar a Diario 9 de marzo de 2022 - 11:00

Las crónicas de la Independencia dan cuenta de un pequeño número de mujeres que salieron del anonimato, ya sea por su solidaridad hacia la causa patriota, por su apoyo logístico a los soldados o por ser dueñas de casas donde se llevaron grandes discusiones para dirigir los destinos de la revolución.

En todos estos escritos, son pocos los renglones dedicados a mujeres que pelearon codo a codo con los hombres en el frente de batalla. La experiencia revolucionaria y la militarización, si bien habían llevado a la mujer a un rol más activo, ésta seguía representando valores tradicionales. Quizás por ello el papel de las mujeres como soldadas ha sido y es todavía vedado de la historia y de la memoria. Sin embargo, la figura de María Remedios del Valle emerge del olvido de los relatos historiográficos sobre el proceso de la Independencia.

¿Quién fue?

" La Madre de la Patria", así la llamaron a María Remedios del Valle, una argentina de origen africano que nació en 1766 en la capital del Virreinato del Río de la Plata. Su vocación de servicio la llevó a realizar trabajos de enfermería para auxiliar a quienes defendieron la ciudad porteña durante la segunda invasión inglesa, en 1807. 

Su espíritu patriótico la hizo ir más allá, incluso, para tomar las armas. En 1811 se sumó a las tropas del Ejército del Norte y fue Manuel Belgrano quien, deslumbrado por su compromiso, disciplina y lealtad, la nombró capitana de su ejército.

Participó en las batallas de Ayohúma, Vilcapugio y Tucumán, así como también en el Éxodo jujeño. Perdió a su marido y a sus dos hijos en combate y en los diferentes enfrentamientos recibió incontables heridas de bala y sable en su cuerpo.

En 1813 fue tomada prisionera por los españoles, quienes la azotaron por nueve días por haber ayudado a huir a oficiales patriotas en el campo de prisioneros. Esas cicatrices le duraron por el resto de su vida. Finalmente, pudo escapar e incorporarse a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, para otra vez cumplir una doble función, la de combatiente y enfermera. Siete veces estuvo a punto de ser ejecutada por el enemigo.

Una vez terminada la guerra regresó a la ciudad de Buenos Aires. Para sobrevivir vendía pasteles o pedía limosna. Los vecinos la llamaban “capitana” pero creían lo que ella contaba.

Su suerte cambió en agosto de 1827 cuando el general Juan José Viamonte la reconoció pidiendo limosna en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, ya hundida en una extrema pobreza y solicitó a la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires que se le otorgase una pensión por los servicios prestados a la patria. En 1827 la solicitud  fue aceptada.

Más tarde fue ascendida a sargenta mayor de caballería y a comienzos de 1830, fue incluida en la Plana Mayor del Cuerpo de Inválidos con el sueldo íntegro de su clase. El gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, fue quien decretó su jerarquía de sargento mayor y le aumentó su pensión, y en gratitud hacia quien la sacó de la miseria, cambió su nombre a Remedios Rosas.

Murió el 8 de noviembre de 1847 sin haber recibido en vida el reconocimiento por su colaboración en la Guerra de la Independencia argentina.

En abril del 2013 se sanciona la Ley Nro. 26.852,  que conmemora el "Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro", instituyéndose como el primer reconocimiento legislativo de carácter nacional hacia los y las afrodescendientes. La sanción se dio en el marco del reconocimiento a la comunidad afroargentina y a la cultura afro, como un modo de lucha contra la estigmatización y el racismo, y como parte de un proceso de construcción de una nueva identidad nacional.

La fecha rinde homenaje a María Remedios Valle y se convirtió en un hito histórico en el camino de la visibilidad de los aportes de la comunidad afro en la construcción de la Argentina.

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