Política, médica, feminista, periodista, docente, Alicia Moreau fue una mujer íntegra que generó enormes transformaciones en cada sitio que habitó. Fue una activa luchadora por los derechos de las mujeres desde las primeras horas del siglo XX, su pensamiento y acción influyeron en la consagración de derechos civiles y reproductivos que hoy siguen siendo bandera del feminismo.
ALICIA MOREAU DE JUSTO: luchadora incansable por los derechos de las mujeres
Alicia Moreau nació el 11 de octubre de 1885 en Inglaterra, en el corazón de una familia comprometida con las ideas y acciones progresistas materializadas en lo que fue la Comuna de París.
En 1890, debido a la persecución política, llegó a la Argentina junto a sus padres. Pasó su niñez en el barrio de Floresta.
En 1896 su padre, Armand Moreau, instaló una librería. A través del negocio familiar, Alicia accede tempranamente a todo tipo de publicaciones movida por la curiosidad de sus escasos años.
Por esta década, se evidenció un progresivo crecimiento urbano, que viene acompañado de la llegada de nuevas ideas provenientes de Europa como el anarquismo y el socialismo, que al poco tiempo, son recepcionadas por los habitantes de la ciudad. De esta forma, durante 1896 se funda el Partido Socialista, con el que simpatiza el padre de Alicia y en cuyos preceptos educa a sus tres hijos. Años más tarde, esta organización partidaria constituirá la institución central a través de la cual Alicia canalizará su militancia.
En 1901, se incorporó al magisterio en la Escuela Normal Nº 1, donde tuvo como docente, nada menos, que al caudillo de la Unión Cívica Radical (UCR), Hipólito Yrigoyen.
En sus años de estudiante comenzó a involucrarse en tareas ligadas a la expansión de la educación. En 1906, participó del Primer Congreso Internacional de Librepensamiento en la ciudad de Buenos Aires, donde presenta un informe de su autoría, llamado “Educación y Revolución”. Su ponencia tiene importantes resonancias en los asistentes, que se sorprenden con la edad de la expositora.
En 1907, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. También en ese mismo año, apoya la gran huelga realizada contra de los altos alquileres que cobraban los conventillos (la que se denominó “huelga de los inquilinos”) y además impulsó la “marcha de las escobas”, una procesión de amas de casa que avanzan en defensa de sus derechos a través de los barrios pobres de la ciudad de Buenos Aires.
En 1914 se recibió de médica con diploma de honor. Fue de las primeras mujeres médicas en la Argentina y también de las primeras de América Latina especializada en enfermedades femeninas. Hizo su residencia en ginecología en el Hospital de Clínicas y atendió a prostitutas y mujeres de bajos recursos, a contramano de lo que hacían sus pares y en concordancia con sus principios: priorizar siempre a los sectores más débiles y olvidados.
Como periodista dirigió -hasta 1960- el diario La Vanguardia, principal órgano difusor del Partido Socialista. También fue docente en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Plasmó sus ideas en libros, manfiestos y, por sobre todo, en acciones.
En 1920 se afilió al Partido Socialista y años después se casó con su líder, Juan B. Justo, con quien tuvo tres hijos.
Se autodefinió luchadora, progresista y feminista de la igualdad. Dio un salto a la vida política desde muy joven y fue capaz de transgredir el viejo sistema de valores que relegaba a las mujeres a un segundo plano.
Fundó el Ateneo de Mujeres que realizaba publicaciones de avanzada para la época y publicó varios artículos sobre educación y política en la Revista Socialista Internacional, en la cual tenían participación revolucionarias como Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin.
En 1932, elaboró un proyecto de ley de sufragio femenino que fue presentado por el diputado socialista Mario Bravo y que obtuvo la aprobación de los diputados, pero fue rechazado en el Senado al encontrarse ampliamente dominado por los conservadores.
En 1947, con la sanción del voto femenino, Alicia criticó la medida, dado que fue una iniciativa suya y que nunca habían logrado concretar por los impedimentos en el Senado para sancionar leyes que fuesen favorables para las mujeres.
Ese mismo año, Alicia viaja a Europa, donde participa de las Primeras Conferencias Internacionales de Mujeres por la Paz.
Fue una de las primeras feministas, en épocas en que serlo implicaba correr el riesgo de la proscripción social y de todo tipo de desventajas.
Su paradigma se cimentaba en la honradez, el trabajo y la justicia. Sentía el compromiso de contribuir a transformar las condiciones injustas de la sociedad.
Fiel defensora de la democracia, abrazó con fuerza y convicción la causa socialista, precisamente como herramienta fundamental orientada a enfrentar las flagrantes desigualdades sociales. En l983 festeja el regreso de la democracia que lleva a Raúl Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical, a la presidencia.
En 1984 es elegida la Mujer del Año y la Universidad de Buenos Aires le entregó un premio como Médica del Siglo.
En 1985 la declararon presidenta honoraria de las Primeras Jornadas de Mujeres Socialistas.
Hacia finales de ese año recibe con alegría la sentencia que condena a prisión perpetua a los jefes militares del “Proceso de Reorganización Nacional”, juzgados durante el gobierno democrático.
El 12 de mayo de 1986, Alicia Moreau falleció a la edad de 101, dejando tras de sí una trayectoria de compromiso público como lección para el futuro.