María Isabel Granda Larco, la popularmente conocida como Chabuca Granda, nació el 3 de septiembre de 1920 en Cotabambas, enPerú.
CHABUCA GRANDA: la peruana que inmortalizó la música criolla
Hija de Eduardo Antonio Granda San Bartolomé e Isabel Susana Larco Ferrari. Llevaba tan sólo una horas con vida cuando un sorpresivo pero violento incendio consumió su casa.
Chabuca Granda se trasladó a Lima junto a su familia cuando aún era una niña y allí cursó estudios en el colegio de los Sagrados Corazones de Jesús. A los doce años descubrió su vocación musical; comenzó a cantar y fue escogida vicepresidenta de la Asociación de Canto de su colegio.
En 1937 formó el dúo llamado Luz y Sombra junto a su amiga Pilar Chamaca Mújica. El dúo cantó en diversas emisoras como Radio Nacional o Radio Miraflores, en la que Chabuca animaba un programa para artistas aficionados.
En 1940 formó un trío con Martha y Charo Gibson; interpretaban canciones mexicanas, muy de moda en la época. En sus últimos años interpretó un repertorio ligado al renacimiento de la música negra afro-peruana.
En 1942 contrajo matrimonio con el brasileño Enrique Demetrio Fuller Da Costa. En 1952, a los 30 años, ya tenía tres hijos y una certeza: se quería separar. Quería dedicarse totalmente a la música, pero su marido no la apoyaba.
La ruptura le trajo algunas complicaciones en la sociedad patriarcal en la que vivía, pero muchas más alegrías: su carrera tomó vuelo.Su voz grave “de perro pero con swing”, como ella la describía, dejó de cantar las rancheras y los boleros de autores amigos que victimizaban a las mujeres, y empezó a componer sus propias canciones. Lo hacía de noche. Se encontraba en el silencio.
Fue una gran observadora de su época. Se inspiró en la Lima de fines del siglo XIX, la que había conocido a través de los relatos de su padre y del historiador Raúl Porras Barrenechea, su vecino. A él le escuchó hilvanar en un discurso “puente”, “río” y “alameda”. Las palabras claves de su emblemático vals “La flor de la canela”. Su protagonista era real: Victoria Angulo, una mujer negra de “pura vitalidad y valor”como la describió. Se habían hecho amigas. En esa época. Chabuca trabajaba en la Antigua Botica Francesa, un reconocido negocio limeño, y veía caminar a su musa kilómetros hasta su casa al otro lado del río. “Fina estampa” también hablaba de una persona real: su padre.
Delicada, sensible y rebelde, Chabuca nunca había estudiado música, pero estuvo siempre a la vanguardia musical, aunque respetando la tradición. Rompió todas las rítmicas, en especial la del vals. Visibilizó a la cultura afroperuana en su obra, y a “los cajoneros” –hombres con cajones sonoros- los llevó a los grandes teatros. Su voz fue un matiz de colores, pero también un canal de lamentos.
Compuso más de un centenar de canciones, basadas en el folclore y en la historia del país. Su fama internacional, que la llevaría a dar recitales por Europa, procede del vals “La flor de la canela”, al que siguieron otras exitosas melodías como “Fina estampa” y “José Antonio”, a las que supo imprimir un intenso lirismo y que han sido interpretadas en muchas ocasiones por célebres músicos de la talla de María Dolores Pradera y Julio Iglesias.
A lo largo de su carrera como compositora trabajó diversos ritmos como el tondero, el vals criollo y los ritmos negroides. Estos últimos se dejan ver en melodías como “El surco o Me he de guardar”. Escribió también un ciclo de canciones dedicadas a su compatriota el poeta guerrillero Javier Heraud, abatido a los veintiún años de edad.
Chabuca Granda falleció el 8 de marzo de 1983, por una disfunción cardíaca, en una clínica de Miami. Murió lejos de su patria y sin poder cumplir dos de sus sueños: tener una casa con huerta para escribir tranquila y recibir amigos, y hacer una gran recopilación de la música iberoamericana para que todos los niños del mundo pudieran aprenderla.
En 2017 su obra fue declarada Patrimonio Cultural de Perú por abrir nuevos caminos musicales.