María Ruanova fue la primera bailarina argentina de rango internacional formada en la Escuela de Danza del Conservatorio Nacional y de la Escuela del Colón, e íntimamente relacionada con el arte hasta 1976, año de su muerte.
MARÍA RUANOVA: el arte de la bailarina que abrió caminos
Nacida el 3 de julio 1912 en San Juan, María fue criada primero en La Rioja y luego en Buenos Aires. Cuando por prescripción médica debió hacer ejercicios físicos, ingresó en 1924 en los cursos de danza clásica del recién creado Conservatorio Nacional de Música y Declamación que funcionaba en el Teatro Colón.
Durante varios años, junto a sus hermanas Ángeles y Matilde, fue de las "bailarinas de cuarta fila". Sin embargo, cada vez que bailaba frente al espejo, ella se daba cuenta de que podía dar más, hasta que un día dijo: ¡quiero bailar en la primera fila!
En 1931, por concurso María ascendió solista y en 1932 a primera bailarina, año en que bailó "Giselle".
En 1934, llegó a Buenos Aires el primer bailarín de la Opera de París, Serge Lifar, la eligió como su "partenaire", luciéndose en "El espectro de la rosa", "El pájaro azul", "Sílfides" y "Prometeo".
Todos los grandes directores que pasaban por el Colón decían que era una verdadera estrella y que brillaba cada vez que aparecía en escena. Es que además de su técnica perfecta, con los movimientos de su cuerpo María transmitía emociones e ideas.
Su fama llegó a Europa y en 1936 la contrataron primera bailarina del Ballet Ruso de Montecarlo. El diario monegasco "Le Petit Nicois'' publicó un elogioso comentario sobre el debut de la sanjuanina en Mónaco: "Una nueva estrella fue descubierta en una bailarina argentina, María Ruanova''.
Realizó una gira por Europa donde fue aclamada por el público en las principales ciudades. En Londres, participó en los estrenos de "Don Juan'' y "L"Epreuve d'amour'', nada menos que durante las celebraciones por la coronación del rey Jorge VI, padre de la actual Isabel II.
Cuando volvió a la Argentina, en 1942, ratificó los elogios que había recibido en el mundo y se la empezó a llamar la "etoile'', la estrella. Siguió su carrera local protagonizando, entre otros, los ballets "Concierto de Mozart'', "La bella durmiente del bosque", "Apollon Musagete", "Don Juan de Zarissa, o "El sombrero de tres picos". En cada una de sus presentaciones, el público la aplaudía y la ovacionaba tanta que había que interrumpir el espectáculo.
La artista llegó también al cine ya que trabajó en las películas "Donde mueren las palabras'' (1946) y "Apollon Musagete'' (1951).
En 1956, el Gran Ballet del Marqués de Cuevas la contrató como primera bailarina y maestra de baile y por ese motivo volvió a Europa.
Su fecunda carrera incluye también haber sido directora del cuerpo de Ballet del Teatro Colón –desde 1968 hasta 1972- y del Ballet del SODRE (Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica), de Montevideo – desde 1964 hasta 1967.
En su honor varias escuelas de danza y el máximo premio que pueden recibir los bailarines argentinos se llaman “María Ruanova”.