Algunas plantas que hoy pueden adquirirse en los viveros y elegirse para el jardín, son de un muy antiguo linaje, en épocas donde aún correteaban dinosaurios en la Tierra.
Conoce las plantas que convivieron con los dinosaurios y llegaron a nuestros días
Es que existen ejemplares que han vivido desde hace miles de años en el planeta y que han sobrevivido a situaciones catastróficas. Es por ello que en la columna de hoy te hablaremos de aquellas plantas que vivían con dinosaurios y hoy puedes cultivar algunas de ellas en tu casa.
→ Los Equisetum representan un género fabuloso
Hoy en día, estas plantas milenarias son conocidas como colas de caballo y en las épocas de los dinosaurios alcanzaron hasta 30 metros de altura, mientras que en el jardín del presente se ha reducido a ejemplares pequeños y flacos.
Este ejemplar alcanzó su punto culmine hace 350 millones de años, cuando comprendían una considerable parte de bosques primitivos.
Los Equisetum, están presentes hoy en muchos diseños minimalistas, representan el único género sobreviviente de un linaje que alguna vez fue grandioso.
→ Helechos del género Selaginella, junto con los Lycopodium.
Estos ejemplares son las plantas más vasculares y primitivas que existen actualmente sobre la tierra ya que aparecieron 150 millones de años antes que los dinosaurios, en pleno período Carbonífero Temprano, antes de que las masas terrestres de la Tierra se fusionaran y formaran el supercontinente Pangea.
Sus antepasados evolutivos, las Lycophyta, llegaron a alcanzar el tamaño de grandes árboles con tronco y ramas leñosas cubiertas de hojas hasta la base del tallo. Vivían sobre suelos pantanosos costeros en un clima húmedo y tropical, lo que les facilitaba su reproducción por esporas.
Los restos de estas extraordinarias plantas se transformaron en los mayores depósitos de carbón que hoy se utiliza como combustible. Hoy en día, pueden verse como cobertores de sombra en sitios húmedos.
→ Cycadaceas, Stangeriaceas y Zamiaceas
Las Cycadales agrupan a un tipo de plantas leñosas muy primitivas, con aspecto de palmeras (aunque no tengan nada que ver con ellas, muchas veces en el jardín se eligen por este perfil).
Este orden está incluido en Gimnospermas, es decir plantas con semillas expuestas, que no se forman en un ovario cerrado ni son parte de un fruto verdadero. Albergan tres familias: Cycadaceas, Stangeriaceas y Zamiaceas.
Este grupo de plantas alcanzó su punto más alto de evolución en el Mesozoico (hace unos 200 millones de años) y, desde entonces, han ido declinando sin que muestren cambios apreciables en su evolución.
Las Cícadas crecieron y prosperaron en el pasado, proporcionando sombra a los Triceratops (género de dinosaurios ceratopsianos ceratópsidos, que vivieron a finales del período Cretácico, hace aproximadamente 68 y 66 millones de años). También sirvieron de percha para reptiles voladores como los pterodáctilos, y fueron un delicioso aperitivo para los brontosaurios.
Durante los periodos Triásico y Jurásico, las Cícadas tuvieron una distribución muy abundante, en amplias geografías como Polinesia, Madagascar, Japón, Sudáfrica, África tropical, Australia, lo que demuestra la distribución mundial que tuvieron en el pasado.
Tienen un tronco erecto, normalmente sin ramificar, y una corona de hojas plumosas en la parte superior. El tronco puede variar desde varios centímetros de altura hasta varios metros (de acuerdo con la edad).
Todas las Cícadas son dioicas, es decir, presentan plantas masculinas y plantas femeninas separadas. Las estructuras reproductivas son conos macizos, a veces de tamaño desproporcionado, recordando un poco a las coníferas, que crecen en posición terminal sobre el tallo.
Están incluidas en la lista de máxima prioridad de Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), que tiene como objetivo salvaguardar a las especies en peligro del comercio entre naciones.
Fuente: terra.com.mx