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TENDENCIA

Las mujeres dejan su marca en el mundo de los tatuajes

Cada vez son más las que se deciden a incursionar en una actividad con mayoría masculina. Verónica Zelonka y Elena Galdos trabajan en Pilar y cuentan su experiencia.
Por Alejandro Lafourcade 13 de enero de 2019 - 00:00

Por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com


Si bien estuvieron presentes a lo largo de casi toda la historia, en nuestro país los tatuajes comenzaron a popularizarse en la década de 1990, y hoy ya no sorprende ver estudios o personas de todas las edades con la piel intervenida. 
Sin embargo, hay una nueva oleada que no se detiene, la de las mujeres tatuadoras. Cada vez son más y Pilar no es la excepción. De hecho, el estudio Rotten Tatto Family cuenta con dos: Verónica Zelonka y Elena Galdós, quienes a su manera recorrieron miles de kilómetros para cumplir sus sueños.

Jugada
“Trabajaba como seguridad privada en un shopping, y con lo que ganaba iba comprando el equipamiento”, recordó Verónica a El Diario. Vecina de Villa Verde, empezó a tatuar hace tres años (tiene 28), pero se dedica exclusivamente desde el año pasado.
“Siempre dibujé y pinté –afirma-, empecé profesorado de artes visuales pero tuve que dejar por temas económicos. En 2015 me hice amiga, a través de Internet, de un tatuador estadounidense radicado en Japón, que me aconsejó desde allá. Fui buscando asesoramiento y ayuda, yendo a convenciones”.
Además, fue Mauricio Varisco –precisamente quien conduce Rotten- el que le hizo su primer tatuaje, hace más de una década. 
Sin dudar, en 2016 Verónica sacó un crédito y viajó a Japón, donde se encontró con aquel contacto estadounidense. Pero además, en Okinawa conoció a Satoru, un maestro japonés que incluso le regaló una máquina (la que usa ahora para tatuar). “Vine con la cabeza dada vuelta”, asegura.
“Mi meta era invertir en buenos materiales, me había hecho un estudio en mi casa, y cuando terminé de pagar el viaje me arriesgué y renuncié a mi trabajo”. Luego de pasos por General Rodríguez y la ciudad de Concordia, hace 4 meses está en Rotten. “Ahora hago lo que realmente me gusta, era lo que quería. Te enseñan a conformarte, pero vos sos la que decide cómo va a ser tu vida”.

Viajera
Elena Galdos llegó desde Perú hace dos semanas. Tiene 20 años y ya había vivido en Argentina, desde los 3 a los 11, cursando aquí casi toda la Primaria.
“Empecé a tatuar a los 17, al terminar el colegio. Trabajaba en el estudio de un amigo, que enseguida me dio una máquina para que empezara a tatuar. El primero fue a una amiga y quedó horrible (risas) era el nombre de su mamá”.
La joven indicó que en su país natal “la gente es más reservada, se tatúa menos y cosas más chicas, además en invierno la demanda baja mucho. Por eso, por un tiempo dejaba y retomaba en ese estudio, así estuve 3 años, aunque el año pasado fui sin interrupciones”.
Recién asentada en Paso del Rey, Partido de Moreno, presentó sus trabajos en diversos estudios hasta  que contactó con Mauricio: este martes empezó a trabajar en el local de la calle Ituzaingó, casi esquina Independencia.

Pocas
¿Cómo es ser mujer en el mundo del tatuaje? A pesar de las procedencias diferentes, hay coincidencias y no muy positivas. “Hay muy pocas, es difícil que te tomen en serio, poca gente te quiere dar una mano de verdad, sin esperar algo a cambio –reconoció Verónica-. Hay que tener mucho cuidado con la confianza que das. Me llevé un montón de chascos con gente que conocía, pero no hay que generalizar”.
Elena señala que “en Perú es muy raro ver mujeres tatuadoras, son muy escasas. Hay mucha desconfianza y machismo: si un hombre entra a un estudio y ve a una mujer tatuando, pregunta ¿no me podría tatuar un hombre?”. 

 

“Ahora hago lo que realmente me gusta, era lo que quería. Te enseñan a conformarte, pero vos sos la que decide cómo va a ser tu vida”. VERÓNICA ZELONKA.

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