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Pilar Joven

De Pilar a Dubái sin escalas

Araceli Sciaccaluga (25) es azafata y desde 2016 vive en los Emiratos Árabes Unidos tras ser seleccionada por la aerolínea Emirates, una de las más importantes del planeta.
Por Redacción Pilar a Diario 30 de mayo de 2018 - 11:45

En 1930 un avión Boeing 80 A fue protagonista del primer vuelo con servicio a bordo. Aunque Ellen Church era en realidad piloto, cuando se presentó en la compañía aérea Boeing Air Transport, su director, Steve Stimpson, sabiendo que como piloto no la contratarían, le propuso que se encargase de atender a los pasajeros y así, un 15 de mayo, en un viaje de 20 horas y con nada más y nada menos que 13 paradas, se convirtió en la primera azafata del mundo.

En la actualidad, miles de mujeres y hombres en nuestro país deciden hacer la carrera de Tripulante de Cabina de Pasajeros (TCP), aunque no todos consiguen el sueño de llegar a volar. Pero ese no fue el caso de la pilarense Araceli Sciaccaluga, que con 23 años fue seleccionada por Emirates, una de las aerolíneas más importantes del mundo.

Para poder cumplir su sueño de volar en esta compañía, se trasladó a Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos y así, el 29 de julio de 2016 comenzó con los entrenamientos en la compañía.

 “Cuando terminé el colegio hice el curso de TCP, en Capital Federal, pero como no conseguí trabajo enseguida, me puse a estudiar la carrera de traductorado público de inglés. Me recibí y estaba buscando trabajo justo cuando mi hermana me recomendó presentarme al Open Day de Emirates. Fui sin realmente pensar que iba a quedar, quería saber de qué se trataba y bueno, acá estoy”, contó Araceli en diálogo con El Diario.

Selección

Con más de 140 destinos en los cinco continentes, Emirates suele realizar lo que denomina “Open Days” en distintos países del globo, entre ellos Argentina, y aunque cualquiera puede aplicar, quedar seleccionado para entrenarse en Dubái, no es tan sencillo: ser mayor de 21 años, tener inglés fluido, no tener tatuajes visibles y alcanzar los 212 centímetros con el brazo, en puntas de pie y descalzo, se encuentran entre los requisitos que los “recruiters” de la aerolínea toman en cuenta al momento de elegir a sus candidatos.

Obviamente, la vestimenta y una gran sonrisa (siempre) también son imprescindibles al momento de presentarse a un Open Day, que suele realizarse una vez al año en importantes hoteles de Buenos Aires.

Tras atravesar las distintas etapas de preselección, Araceli fue una de las elegidas y sin dudarlo armó las valijas para radicarse en Dubái. Luego de dos meses de entrenamiento, en octubre empezó a volar. Recién ahí se dio cuenta de algo, ser azafata le gustaba mucho más de lo que ella misma creía.

A poco de cumplirse dos años de su mudanza, no deja de extrañar a su familia y a sus amigos, pero entiende que la oportunidad que se le presentó es única, por eso tiene en claro que la quiere aprovechar al máximo, igual sabe que en su ciudad natal, las puertas siempre van a estar abiertas. “Al principio fue muy difícil, porque me vine a Dubái sin conocer a nadie, además era la primera vez que me mudaba y al otro lado del mundo. A Pilar vuelvo cuando tengo vacaciones, hasta ahora volví dos veces”.

Sin dejar de recomendar esta experiencia de “poder trabajar y conocer el mundo mientras tanto”, la ex alumna del colegio Parroquial de Pilar ya tiene un largo libro de anécdotas para recopilar: “Volando a veces con 400 personas por vuelo, visitando varios países por mes, trabajando con colegas de todos lados, vivís un montón de cosas. Por ejemplo, una vez en un vuelo a Londres tuvimos como pasajeros a un grupo enorme de estudiantes adolescentes de Sudáfrica que formaban parte de un coro cristiano que se ofrecieron a cantarnos durante el viaje, nos hicieron llorar a casi todos con el Ave María”, reveló.

Más allá de que en algún momento va a volver, tiene en claro algo: ni siquiera 13 mil kilómetros impiden que vaya detrás de sus sueños.

 

 

 

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