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Día Mundial

Asma: cómo reconocer sus síntomas para poder controlar la enfermedad

En nuestro país, el 16% de los niños de 6 años son asmáticos. Y el 10% continúa siéndolo en su vida adulta. Causas y prevención.
Por Redacción Pilar a Diario 1 de mayo de 2018 - 13:03

En el marco del Día Mundial del Asma, que tiene lugar cada 1º de mayo, el Hospital Austral dio a conocer una serie de medidas para su prevención y mejor tratamiento.

En nuestro país, el 16% de los niños de 6 años son asmáticos y el 10% sigue siéndolo en su vida adulta, según estimaciones dadas a conocer por el Hospital.

En este contexto, Juan José Bosch Fragueiro, jefe del Servicio de Neumonología Infantil del Austral, explicó que “la creciente incidencia del asma está relacionada al estilo de vida occidental y a la polución ambiental, que es mayor en zonas urbanas”.

Como suele suceder, el reconocimiento de los síntomas de la enfermedad es clave para su adecuado manejo, sobre todo teniendo en cuenta que, de acuerdo a lo expresado por el profesional, “si bien la mortalidad por asma es menor al 0.1%, se asocia principalmente a la población socioeconómica vulnerable, especialmente en los países en desarrollo”.

Teniendo en cuenta que el inicio precoz del tratamiento de la crisis asmática es fundamental para disminuir su gravedad, es preciso reconocer que, aunque muchas veces los padres asmáticos tienen buenos niveles de alarma en el tratamiento de sus hijos porque ellos mismos padecen esta condición, no deja de ser importante la concientización de toda la población sobre los gatillos del asma, aspecto a tener en cuenta porque el tratamiento controlador de la enfermedad es muy importante y disminuye las crisis asmáticas.

Causas

“Respecto a los desencadenantes, el principal gatillo son las infecciones virales y, sobre todo en esta época, los virus respiratorios”, señaló Bosch Fragueiro. “Estos virus eligen el otoño y el invierno por su forma de transmisión de contacto o por secreciones respiratorias; entonces generan moco, tos y estornudos por propagarse”, añadió.

En este punto, vale hacer hincapié en el hecho de que, por el frío, las ventanas suelen mantenerse cerradas, lo cual afecta la capacidad del organismo de limpiar los pulmones. Por esta razón, los profesionales manifiestan que lavarse las manos y cuidarse al toser o estornudar, así como ventilar los ambientes y abrigarse, son elementos primordiales.

En segundo lugar, se encuentran las alergías, que se tratan de respuestas exageradas de las defensas de la nariz y producen inflamación en la garganta, lagrimeo, estornudos, rinorrea acuosa, congestión y picazón nasal.
“No se debe permitir que se acumule polvo (ácaros) en las alfombras, bibliotecas y peluches; no se debe poner fundas en almohadas y acolchados de pluma; controlar la humedad; no usar sahumerios ni desodorantes de ambiente; no abusar de los antisépticos en aerosol; evitar el humo de cigarrillo; mantener la limpieza de las mascotas y no generar humos ni gases tóxicos”, enumeró el especialista. Tratamiento

Muchas actividades de la vida cotidiana se ven afectadas por la falta de aire, especialmente en los momentos de mayor exigencia respiratoria como la actividad física, al reírse o durante el sueño.

Por eso, tanto los pacientes como los profesionales deben estar atentos a síntomas como tos y agitación, ya que con un tratamiento adecuado y un buen control de los síntomas se debería poder hacer una vida totalmente normal y plena.

En este sentido, el tratamiento del asma tiene 4 aspectos fundamentales: la educación y el control ambiental, antes descriptos, y el tratamiento farmacológico y el adecuado seguimiento de la función pulmonar.

El tratamiento farmacológico se basa en disminuir la inflamación y mantener abiertos los bronquios. Se utilizan corticoides inhalados y broncodilatadores con combinaciones de estos. El reconocimiento de los síntomas de la enfermedad es fundamental para su adecuado manejo, y siempre se debe controlar la correcta aplicación del tratamiento.

“En los casos en que no se logre un adecuado control de los síntomas, hay que buscar y tratar factores asociados. Pero si aún así sigue sin alcanzarse el éxito, existen nuevas terapias con anticuerpos monoclonales que debe ser individualizada y dirigida caso por caso ya que es específica y muy costosa”, refirió Bosch Fragueiro.

Por último, la cuarta “pata” del tratamiento del asma es el adecuado seguimiento de la función pulmonar. Para esto no solamente se necesita control clínico adecuado, sino también realizar pruebas de función pulmonar al menos una vez al año.

La espirometría es el estudio de la función pulmonar más importante en el asma. Es sencillo y lo pueden realizar niños desde los 4 años. Solamente tienen que soplar en una computadora que registra la cantidad de aire que sale de los pulmones en ese tiempo. El estudio se hace en 10 minutos y sirve también para evaluar la respuesta a los broncodilatadores.

Los médicos clínicos y los pediatras deben poder prescribir e interpretar las pruebas de función pulmonar. Pero, en caso que el paciente no logre un control total de los síntomas, es importante la derivación oportuna con el especialista.

 

 

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