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Pilar Joven

Un karateca plateado

Carlos Nicolás Saldivia, de 17 años, fue subcampeón de su disciplina en Japón. Cursando el último año de secundaria en el Instituto Antonio Toro, de Presidente Derqui, ansía entrar al Colegio Militar de la Nación para seguir la carrera de Infantería.
Por Redacción Pilar a Diario 9 de abril de 2018 - 12:06

Carlos Nicolás Saldivia, joven derquino de 17 años, empezó en el mundo de las artes marciales con tan solo 4 años, cuando ingresó a la escuela de Taekwondo WTF Dan Kiol Kwan. Aunque se dedicó a esta disciplina  por siete años, en 2011 llegó a la graduación de cinturón negro, pero después de unos meses, sintió que no estaba creciendo en la escuela por lo que decidió dejar.

Al poco tiempo de no hacer nada, empezó Karate en un Dojo (escuela), que está cerca del colegio en el cual estudia, el Instituto Privado Antonio Toro, al cual asiste desde sus 3 años y del que está pronto a recibirse. Desde ese primer día, nunca interrumpió sus entrenamientos y competencias, salvo por una tendinitis en las rodillas que lo frenó, aunque por poco tiempo.

Hoy, lleva casi 50 torneos, en los que en la mayoría obtuvo el primer puesto. Fue así que llegó a competir en el mundial de Japón, en donde se alzó con el segundo puesto y recibió la felicitación de muchos colegas y senseis (maestros) de su disciplina.

-¿Cómo nació tu amor por el Karate?

En realidad, empecé porque no quería estar en casa sin hacer nada, y tampoco quería dejar las artes marciales por completo. Así se me presentó la oportunidad de entrenar en el Dojo del sensei Juan Nievas, en donde estuve por cinco años hasta que por una cuestión de horarios me tuve que ir. Lo que me atrajo de esta disciplina fue la gran variedad de cosas que se pueden hacer porque, al contrario de lo que la gente piensa, el karate no es solo para pelear, sino que también se trabaja la formación del carácter, se endurece el espíritu y el cuerpo, sin mencionar lo que se aprende en materia de defensa personal y el trabajo deportivo que se hace.

-Hace poco volviste de Japón, de competir en el mundial. ¿Qué significó eso para vos?

Fue la experiencia más importante que viví. No tanto por el torneo o por el resultado, sino por la experiencia que gané en los seminarios, la gente que conocí, las cosas que aprendí y el haber sido felicitado por senseis 7mos Dan, que son las personas más importantes en el mundo del karate Shukokai, mi escuela. Eso fue algo único.

-¿Cómo pudiste solventar el viaje teniendo en cuenta que el karate es un deporte amateur?

Tuve que conseguir un sponsor, algo que no fue fácil. Actualmente es Watchaman S.A, una empresa de seguridad para la cual trabajan mis padres, que me ayudó con gran parte del dinero para poder viajar a Japón. Pero la mayoría de los torneos anteriores en los cuales participé se solventaron con el trabajo de mis padres y ayuda de la escuela de karate. En este último viaje a Japón, también aportó mi colegio, que nos brindó una gran ayuda monetaria para sobrellevar los gastos del pasaje.

-Ya que sacaste el tema del apoyo de tu escuela, ¿cómo toman tus profesores y compañeros que te dediques a esta disciplina y compitas en lugares tan remotos como Japón?

Mis compañeros no suelen darle mucha importancia, pero mis profesores y amigos sí. Ellos están pendientes casi siempre de mis torneos. Con el viaje a Japón fue difícil adaptarme devuelta a la escuela pero, de a poco, lo voy haciendo.

-Y el ritmo de entrenamientos, ¿cómo es? ¿Cómo hacés para dedicarle tiempo a esta disciplina y no dejar de lado el estudio?

Me preparo en el gimnasio Live Now Fitness de Pilar, mi Dojo se llama Suzaku y está a cargo del Kyoshi (uno de los títulos más prestigiosos en el karate) Nelson Vidal.

Entreno 6 horas y media en la escuela de karate y alrededor de 4 horas en mi casa por semana. Además de otros entrenamientos físicos que suelo hacer y camino cerca de una hora o más todos los días. En el Dojo se trabaja tanto lo físico como lo que hace a la defensa personal y el entrenamiento deportivo; y en mi casa practico velocidad, fuerza y técnica. En cuanto al tiempo que le dedico a la escuela y al deporte, nunca tuve problemas y siempre supe cómo dividir los tiempos para dedicarle lo necesario a cada uno.

Futuro

-¿Qué aspiraciones tenés de cara al futuro?

Como decía, el karate es algo totalmente amateur en Argentina, y es muy difícil que pueda dedicarme de lleno a eso por más que quiera. Así que en el futuro tengo pensado estudiar en el Colegio Militar de la Nación en la carrera de Infantería, y seguir formándome marcialmente en karate, dejando un poco de lado lo deportivo. Este es mi último año como competidor de lleno, tengo pensado dejar de ir a la mayoría de los torneos el año que viene para dedicarme de lleno al estudio.

-Más allá de tu responsabilidad y esfuerzo para llegar adonde llegaste, ¿a quién destacarías como soporte y apoyo en tantos años en este deporte?

A mi familia, que fue la que siempre estuvo ahí, bancándome en todo lo que decidí y siempre me impulsaron a seguir mis sueños; sin ellos, no hubiese llegado tan lejos. También a mi sponsor Watchman S.A y a mi escuela que tanto profesores como directivos me apoyaron desde que se enteraron que me dedicaba a las artes marciales. Al día de hoy, puedo decir que soy lo que soy y llegué hasta donde estoy, gracias a la gente que me rodea.

 

 

 

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