Por Magalí Flores
Acostumbrada a las vueltas de la vida
Si bien la historia del Partido de Pilar es única e inalterable, se pueden considerar ciertas versiones de la misma, teniendo en cuenta los testimonios que revelan las experiencias propias de cada persona que creció en a esta ciudad. Las vivencias de cada actor participante de esta historia son distintas unas de otras y válidas en su totalidad.
Cuatro décadas atrás, Pilar era considerado un pueblo tranquilo y seguro y era elegido por familias que deseaban que sus hijos vivan tanto su infancia como su adolescencia allí. Tal es el caso de la familia de Olga Monsalvo de Sannez, dueña de la tradicional calesita "Pato Donald”, ubicada en la calle San Martín, a metros de la plaza 12 de Octubre. La mujer brindó su propia experiencia sobre el crecimiento y avance del Partido, mientras su emprendimiento, siempre colmado de chico, demuestra que la calesita es un divertimento que no tiene fecha de vencimiento.
En los 35 años que la familia Sannez ha pasado dedicándose a la calesita, la situación económica del país se vio reflejada durante los años correspondientes a la detonación de la crisis. Tanto en el 2001 como en la actualidad "la situación está delicada”, comenta Olga. Es entendible la decadencia debido a que este comercio no es indispensable en la vida de los niños, por lo que los padres priorizan, obviamente, las necesidades primarias en la vida de sus hijos. En momentos de problemáticas económicas, los gastos destinados al ocio y la recreación pasan a un segundo o hasta tercer plano.
Sin embargo, la entrevistada rescata aspectos positivos de su trabajo: "Tengo recuerdos de experiencias muy lindas”, afirma, y agrega que lo que más disfruta es el contacto que su ocupación le ofrece con las diferentes generaciones que continúan visitándola.
Cambios
La mujer destaca, principalmente, el aumento poblacional en Pilar, reflejado en la aglomeración de gente en la actualidad, desvinculando a Pilar del concepto de "pueblo tranquilo”, como lo describía anteriormente.
En cuanto al cambio estructural pilarense, Olga sostiene que se pueden observar grandes cambios, producto del avance social, que pueden clasificarse, subjetivamente, según un carácter tanto positivo como negativo. "El aumento de cantidad de colegios privados, el tráfico en mayor medida que antes y la presencia peatonal” son algunos de los cambios que se destacan.
Además, la instalación de barrios privados provocó modificaciones en la sociedad pilarense, debido a que convocaron a familias de mayor nivel económico a vivir en el Partido, siendo una de las principales causas del aumento de la población.
"No es lo mismo criarse en el pueblo que en un barrio cerrado”, exclama Olga, argumentando que los aprendizajes de niños que viven en este tipo de barrios carecen de experiencias en comparación con los de su hijo, que según ella tuvo la libertad de transitar por el barrio "sin estar expuesto a la inseguridad”. El tiempo pasa y la calesita sigue girando, siempre colmada de niños, a los que Olga recibe con una sonrisa, como hace casi 40 años.