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En su temporada debut

Desahogo con “D” mayúscula para Real

El Monarca empató 1 a 1 ante Lugano. Después de mucho sufrimiento, los pilarenses lograron la permanencia en la fecha final. Miguel Almada fue el héroe de la salvación en Tapiales.
Por Redacción Pilar a Diario 17 de mayo de 2018 - 00:00

Real Pilar consiguió el tan ansiado punto que desde hace 3 fechas se le venía negando y logró escaparle a la desafiliación. Así, se ganó un lugar en la próxima temporada de la Primera D del fútbol argentino. Miguel Almada se vistió de héroe en Tapiales al marcar el empate 1 a 1 ante Lugano en el complemento, que desató el desahogo final y la celebración en el vestuario por el objetivo cumplido.
La cancha del Naranja mostraba desde temprano distintas sensaciones. Por un lado el entusiasmo de los jugadores del Monarca que llegaban con la ilusión del punto salvador. Por el otro, un clima enrarecido de un equipo que no jugaba por nada, pero que tenía en la cabeza “jugar una verdadera final”.
Tras el inicio del partido, esas sensaciones se materializaron en el campo de juego, con un efecto contagio en las tribunas, que con el correr de la tarde se fueron poblando.
Una cancha deslucida, maltrecha por los avatares del clima, que una semana antes provocaba la suspensión del encuentro, hacía difícil desarrollar buen juego. El Monarca ganó la posesión del balón, pero Lugano fue más claro en las pocas llegadas que tuvo y en una de ellas, por una distracción de la defensa pilarense, Gastón Cueto aprovechó una pelota que le quedó servida y definió en el mano a mano ante Joaquín Rodríguez. 
El 1-0 sobre el cierre del primer tiempo le traía un gran dolor de cabeza a Real, porque el panorama parecía ponerse negro y en el banco de suplentes, eso se sentía.
El nerviosismo invadió a Rodolfo Depaoli y compañía, que tenían un ojo pegado en el Smartphone para saber cómo iba Claypole. La etapa inicial se iba con un Real que sin ideas era todo corazón.
  
Alma y vida
La segunda parte arrancó con un Monarca ansioso, que se adueñó de la pelota y quiso lastimar a un Lugano, que lejos de estar tranquilo, parecía jugar su permanencia.
El conjunto de Pilar buscó la igualdad con alma y vida, provocando que Rodríguez, que ya había sido clave en la primera parte, quedara muy solo ante cada contra del local.
Pero el respiro llegó a los 21’. Un centro de Iñaki Milanesi encontró por detrás de todos a un solitario Almada (cumplió la ley del ex) y con un cabezazo bombeado superó la estirada de Tomás Dell’Oglio para empatar y desatar el desahogo que se había desear.
La explosión fue total. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y hasta familiares de los futbolistas del Monarca lanzaron el grito sagrado.
Los últimos 24 minutos fueron tensos. Lugano y su gente buscaron ser los verdugos de Real Pilar, dándole al encuentro un clima caliente dentro y fuera de la cancha.
El Naranja se volcó al ataque y le dejó al Monarca vía libre a la contra. Pero entre los nervios y la ansiedad le jugaron en contra a los delanteros visitantes. Javier Martínez desaprovechó las tres chances más claras de su equipo que pudieron haber definido la historia con anticipación. 
El pitazo final llegó y la emoción invadió a un Real, que entre lágrimas por la bronca contenida, alcanzó la permanencia en la categoría en su año estreno. 

 

16
partidos dirigió Rodolfo Depaoli a Real Pilar con un récord de 4G-5 E-7P. Cosechó 17 puntos, logrando un promedio de 35,42%.

6
goles sumó Javier Martínez, máximo artillero de Real en 11 partidos. Debutó y marcó un tanto en la caída 3-2 ante Lamadrid de la 20ª fecha.

31
puntos totalizó Real en su temporada debut en la Primera D, con un récord de 7G-10E-13P, anotando 27 goles y recibiendo 35.

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