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El renacimiento del Peñarol

Tras 20 años de batallas legales, el club escrituró los terrenos de la sede e instalaciones. La crisis interna llevó a "regalarlo" en 1995 y luego, intervenido por el Municipio, encontró los caminos para comenzar a refundarse.
Por Redacción Pilar a Diario 25 de junio de 2016 - 00:00
Después de 2 décadas de batallas legales, el Club Peñarol vuelve a renacer. Una de las tradicionales instituciones, enclavada en el centro de Pilar, logró escriturar sus terrenos y salvar su sede para mantenerse como una de las fortalezas sociales de la ciudad. Un club que estaba a la deriva por la mala administración de sus dirigentes, que lo llevó a no poder sanear el endeudamiento económico, hoy se levanta entre sus cenizas para ser el centro de reunión de los vecinos. 
"Fueron muchos años de lucha. Es un volver a empezar”, expresó, entre lágrimas, su presidente, Roque Longo.
"El club va a despegar, porque van a llegar las obras”, añoró quien preside el club desde su reapertura, el 29 de abril de 2005. Fue una intensa batalla y en la que el triunfo lanza a los actuales dirigentes y socios a la gloria. 
"Se esperó muchos años y hoy está a la vista lo que hemos logrado”, declaró Longo por el logro obtenido, en la conferencia de prensa realizada, ayer, en el hall del club.
"Esto es el final de un período muy largo y muy triste para la gente de Peñarol. Para alcanzar esto hubo mucha gente que se comprometió y ayudó a la recuperación del club”, expresó.
Longo expuso sobre la mesa las escrituras de los 4 terrenos (ubicados en Hipólito Yrigoyen y 11 de Septiembre) a nombre del club, sede de la institución fundada el 23 de marzo de 1923.

Crisis
A raíz de no poder hacerle frente a sus deudas y una serie de problemas legales que Peñarol vivió a comienzos de la década de 1990, el presidente de ese entonces, Julio Berute, concesionó la institución a manos de una empresa privada (encabezada por Luis Russo y asociados) que prometió una inversión millonaria para convertir al predio, ubicado a una cuadra de la plaza 12 de Octubre, en un centro de actividades deportivas, de entretenimientos, comerciales y empresarias, al estilo de los grandes centros urbanos. 
"El litigio era, en un principio, con quien tenía la concesión, Luis Russo y dos señoras más, que consiguieron el contrato en forma gratuita, por 30 años, y un poder de venta donde ahí dejaban en claro que ellos podían hipotecarlo”, contó Longo.
Con el club cerrado y abandonado, El Diario publicó el sábado 9 de octubre de 2004, bajo el título "Guerra judicial por la propiedad del Peñarol”, que inició el concesionario ante la intervención de la Municipalidad del Pilar. "El empresario Luis Russo denunció penalmente por usurpación y abuso de autoridad al intendente Humberto Zúccaro, al director de Relaciones con la Comunidad, Gustavo Trindade, y al interventor del club, Eduardo Rodríguez”, decía un párrafo de la nota. Y continuaba: "Russo los acusa de haber excedido en sus atribuciones legales, cuando, con escribano público, tomaban posesión del predio en la mañana del viernes 1 de octubre, luego de que un juzgado platense homologara la intervención del club.”
"Si bien de parte de la Municipalidad hemos recibido un apoyo muy importante de la gestión anterior (Humberto Zúccaro), también vimos pasar otros dos intendentes que no hicieron nada por el club”, expresó.
Tras permanecer cerrado casi una década, la reapertura de Peñarol se dio el 29 de abril de 2005, con una comisión normalizadora. "Los 7 embargos judiciales no nos permitían crecer. No llegaban las obras porque nadie quería invertir.”
Las autoridades y socios del Albiceleste tuvieron que esperar hasta el martes 21 de junio último para recibir la buena noticia. Un final feliz, después de largos años de peleas en los tribunales. 


"De actividades, estamos desbordados. Queremos que los chicos de los vecinos vengan al club, que el club sea del barrio.”

Roque Longo, presidente de Peñarol.
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