ver más
CURIOSIDADES

Villa Epecuén, el pueblo bonaerense que quedó sumergido en el agua

Hasta 1993, Villa Epecuén, estuvo enterrada 7 metros bajo el agua. Hoy ofrece circuitos turísticos para viajeros nacionales e internacionales. Detalles.

Por Redacción Pilar a Diario 1 de agosto de 2024 - 08:30

Caminar por Villa Epecuén es conocer las ruinas de lo que alguna vez tuvo vida. Pararse en silencio es sentir a niños del pasado jugar al fútbol, pero también al dolor de familias de tener que dejar su hogar. Es poder imaginar el agua tapando las casas. Es casi como caminar un pueblo fantasma.

Este pueblo, ubicado en el partido de Adolfo Alsina, en la provincia de Buenos Aires, alguna vez tuvo 1.500 habitantes, luego vivió el exilio de todos ellos cuando las aguas del lago crecieron e inundaron por completo el territorio. Debido a las lluvias y a una serie de obras inconclusas, el muro que protegía a Villa Epecuén cedió y el lago la inundó.

En las décadas del '50 y el '70 el pueblo llegó a la fama por ser una especie de "Mar Muerto argentino" con aguas hipersalinas, elegidas para tratar enfermedades reumáticas y de la piel. Su popularidad fue tan grande que llegó a competir con Mar Del Plata en cantidad de turistas.

El pueblo antes de la inundación de 1985 y las ruinas actuales. (AFP).png

Villa Epecuén se fundó en 1921 a orillas de la laguna del mismo nombre. Durante más de 60 años, sus habitantes vivieron de una manera muy tranquila, pero en noviembre de 1985, los habitantes fueron evacuados de emergencia y perdieron todo.

La Villa entera quedó sepultada por la el Lago Epecuén. Sus aguas saladas, diez veces más que el océano atlántico, y solo comparable con el Mar Muerto sepultaron las casas, la municipalidad y hasta el edificio de “El Matadero” realizado por el arquitecto Francisco Salamone. El trabajo fuerte de evacuación duró 15 días y no hubo ninguna fatalidad. La peor parte fue cuando el agua llegó al cementerio de la ciudad. Los ataúdes empezaron a flotar y se los tuvo que trasladar.

A mediados de la década del 80, los bomberos del lugar habían advertido sobre la posibilidad de una inundación. Había sido años de fuertes lluvias en la provincia de Buenos Aires y la contención del agua estaba muy cerca de ser sobrepasada, pero las autoridades políticas hicieron oídos sordos a los reclamos de los expertos. Fue un gran error. Por el hecho, varios funcionarios terminaron imputados.

Pablo Novak el último habitante de la Villa. (trends.tribunnews.com)..png

El pueblo se convirtió en un pueblo fantasma. Solamente una persona no se quiso ir del lugar y se convirtió en el único habitante durante 39 años. Su nombre era Pablo Novak. Murió el 22 de enero de 2024 y luego el pueblo fue declarado desierto.

Dos años más tarde de este primer aluvión, se provocó un segundo aluvión, que inundó al pueblo por dos décadas. Hasta 1993, la ciudad quedó sumergida 7 metros bajo el agua. Con el paso del tiempo, la crecida fue disminuyendo y dejó a la vista el trazado de las calles, el dique de contención y las ruinas de las casas, hoteles y edificios emblemáticos.

Pero ya nada era como en aquel lejano 1985. Solamente quedaban las ruinas, las mismas que subsisten hasta el día de hoy.

Las aguas saladas del Lago Epecuén solían atraer a turistas cada temporada. (Infobae)..png

La zona fue declarada Reserva Natural Municipal y hoy ofrece circuitos turísticos para viajeros nacionales e internacionales que quieren recorrer la villa, probar las propiedades curativas del agua y visitar las ruinas. Actualmente el nivel de agua ha bajado casi por completo.

Para visitar el lugar es conveniente hacer noche en Carhué, una localidad a 8 kilómetros del pueblo fantasma. Allí hay hoteles con piletas termales y spas con fangoterapia.

Reserva Natural Municipal. (Flick/jontyjago).png

¡INTERESANTE!

¿LO SABÍAS?

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar