La poda es una de las tareas fundamentales para cualquier amante de las rosas. De ella depende la floración del siguiente año y, por eso, cuándo podar rosales suele despertar muchas dudas. Una inquietud lógica ya que la naturaleza nos deja la responsabilidad de ver cómo, con la siguiente primavera, nuestra planta se llena de flores. De nuestro buen hacer con la poda y del momento en el que la hagamos dependerá que nuestro rosal florezca en condiciones. Una razón de peso para saber a fondo cuándo podar rosales. Y, lo que es incluso más importante, cómo hacerlo en cada momento y según el tipo de rosal. ¡No te pierdas estos consejos!
Rosales en el jardín: ¿Cuándo podarlos y cómo hacerlo?
Aunque los rosales no son exigentes en materia de cuidados, salvo el abono ocasional y el riego, hay una actividad crítica que puede marcar la diferencia entre una floración espectacular y otra escasa o incluso inexistente: la poda. Podar rosales no es una tarea complicada pero sí es preciso realizarla con pautas muy claras y en el momento preciso para no dañar la capacidad vegetativa de la planta.
La poda de los rosales puede intimidar a los jardineros principiantes. Pero, en realidad, esta práctica da vitalidad a la planta, ya que la poda estimula el crecimiento de nuevos brotes, elimina la madera vieja y muerta, ayuda a dar forma a la planta y reduce las posibilidades de enfermedades fúngicas al abrir el rosal a la circulación del aire.
Lo que hay que tener en cuenta al podar los rosales es que, a pesar de su delicada estética, son sorprendentemente resistentes y pueden aguantar mucho. De hecho, tu rosal puede recuperarse de unos cuantos tijeretazos equivocados. Es mejor podar los rosales que abandonarlos, y es muy fácil una vez que se dominan las nociones básicas.
Si somos rigurosos tanto con cuándo podar rosales como con los cuidados del rosal en invierno, disfrutaremos de un rosal lleno de rosas en los meses de sol. ¡Bien merece la pena conocer más a fondo sus necesidades!
- ¿CUÁNDO PODAR ROSALES?
Hay, básicamente, dos tipos de poda: la que se realiza cada año entre julio y agosto, para que las plantas florezcan con más fuerza y vigor en la primavera y otra de mantenimiento que se ejecuta durante la temporada de floración. La poda de rosales en invierno es la más compleja y la que requiere un mayor esfuerzo, además de que debe hacerse en el momento exacto para aprovechar al máximo la capacidad vegetativa de la planta.
El momento de la poda depende de la clase de rosal y de la zona de rusticidad en la que crezca. Observa los brotes de las hojas de su rosal. Cuando empiecen a hincharse y a adquirir un tono rosado o rojizo, es el momento de podar. El momento adecuado es crítico, ya que lo mejor es podar la planta antes de que los brotes se abran y justo después de que hayan terminado las heladas fuertes en su región. Sin embargo, algunos rosales son quisquillosos con el momento de la poda y prefieren ser podados antes de que rompa el letargo.
Si adelantamos la poda, nos arriesgamos a que una helada dañe los brotes tiernos, ya que la poda fuerza a la planta a empezar a vegetar. Si la retrasamos demasiado, tendremos una planta brotando sobre el crecimiento del año anterior, lo que debilitará la floración posterior. Para encontrar el momento adecuado, no hay una norma fija ya que la climatología varía de un lugar a otro y de año en año. Bastará con utilizar el sentido común y estar pendiente de la meteorología.
- UTILIDAD DE LA PODA
Básicamente, al podar la planta intentamos conseguir cuatro cosas distintas:
- Mejorar la floración. Ayudamos a que la planta produzca más flores y que estas sean de mayor tamaño.
- Mantener la planta saludable, eliminando partes dañadas o enfermas.
- Limitar el espacio de crecimiento, evitando que la planta invada otros arbustos o zonas donde no debe crecer.
- Dirigir el crecimiento para que podamos disfrutar de las flores a una altura y posición adecuadas.
- CUÁNDO PODAR ROSALES ES IMPORTANTE, PERO CÓMO HACERLO LO ES TODAVÍA MÁS
Para lograr un buen resultado y tener en el jardín de rosas dignas de florería lo ideal es empezar por aprender cómo plantar rosales, cómo cuidarlos y cómo se podan las rosas, cuándo y con qué herramientas para hacer un buen trabajo sin dañar la planta.
Muchos creen que las plantas de rosas son difíciles de cuidar, pero son arbustos poco exigentes y de crecimiento rápido. Se adecuan muy bien en todas las zonas templadas del mundo y soportan temperaturas bastante extremas, que pueden ir desde 40ºc de calor hasta algunos grados bajo cero.
Se pueden plantar en macetas grandes, pero se desarrollan y lucen mejor en la tierra en un jardín. Necesitan tener bastante sol, abundante agua y es muy importante que tengan buena tierra y floja para que el riego drene bien.
También es necesario colocarles abono en época primaveral y en verano.
En invierno, las rosas necesitan una poda severa para alentar un crecimiento sólido. La poda es vital para la salud del rosal, ya que ayuda a prevenir enfermedades al eliminar áreas que pueden albergar infestaciones y también favorece la floración.
En esta poda las ramas deben quedar lo más equidistantes y abiertas posible para que, una vez que la planta empiece a brotar, no haya tanto cruzamiento de ramas y se produzca una buena oxigenación que evite problemas de enfermedades.
- En primer lugar, eliminaremos todas las hojas muertas que hayan quedado pegadas de la temporada anterior. También el ramaje muerto y seco. Todas las ramas que muestran síntomas de decaimiento han de ser cortadas, así como las que presenten un aspecto débil.
- Cortaremos igualmente ramas que crezcan hacia el interior de la planta o que se entrecruzan. Es importante que el interior esté bien ventilado para evitar enfermedades fúngicas.
- A qué altura cortar es algo que depende de diversos factores. La mayoría de rosales admiten una poda severa que deje tan sólo un tercio de su altura actual, pero lo habitual es cortar hasta la mitad, siempre de forma pareja para que todas las ramas queden a una altura similar y el crecimiento sea lo más parejo y equilibrado posible.
- Dónde cortar es un tema importante. Debemos primero identificar las yemas donde se desarrolla el crecimiento vegetativo. Estas tienen generalmente un color más claro que el ramaje o incluso rosado. Busca una yema que crezca hacia afuera y corta más o menos un centímetro por encima. Esto es importante, porque, de otro modo, las flores crecerán hacia el interior de la planta.
- El corte debe ser limpio y realizarse con un ángulo de 45 grados. Puedes utilizar productos selladores del corte que eviten que penetren los parásitos y que se encuentran en los centros de jardinería, aunque esto no es imprescindible, salvo que sea un problema en la zona en la que residimos.
- Finalmente, limpiaremos la base del rosal de cualquier tipo de resto vegetal en el que puedan anidar insectos u hongos y, pasadas tres semanas abonaremos la planta con un fertilizante de liberación lenta para ayudar al crecimiento vegetativo.
- Para realizar la poda, utilizaremos tres tipos de herramienta: una tijera de mano que se utiliza para ramas mas pequeñas; tijerones de mano que se emplean para ramas más grandes que requieren más fuerza y el serrucho zapallero que sirve para cortar ramas leñosas y, al ser una herramienta más pequeña, permite adentrarse en la planta y manipular mejor algunos cortes.
- Una vez realizada la labor de la poda, hay un proceso clave que es la desinfección de las herramientas empleadas para lo cual se emplea una solución de lavandina diluida en agua, de modo tal de poder evitar el contagio o transmisión de enfermedades de una planta a otra.
Un dato importante: se pueden reutilizar los tallos cortados de las ramas que no estén apestadas. Basta con aplicarles en la base del corte hormonas de enraizamiento en polvo y plantarlos en una maceta pequeña con buena tierra y sustrato de cultivo universal. Mantené el riego y, en poco tiempo, comenzarán a crecer las raíces. Es recomendable que mantengas esos tallos en proceso de enraizado en la misma maceta por lo menos 6 meses.
- PODA DE MANTENIMIENTO
Es la que se realiza durante la fase de crecimiento vegetativo de la planta y, sobre todo, durante la floración, periódicamente. Estas son las tareas más habituales:
- Cortar flores muertas. Esta tarea es básica, ya que no es meramente un tema de estética. Si no las cortamos, la planta producirá frutos, que, a su vez, emitirán unas hormonas que le indicarán que debe entrar en reposo vegetativo. Es decir, que dejará de crear nuevos brotes y, por lo tanto, flores.
- Cortar el ramaje que crezca con una mala orientación, hacia el interior de la planta o en un ángulo que no sea conforme con el resto de ramas.
- Eliminar chupones. Los llamados chupones son ramas que crecen desde el pie de la planta. Los rosales que se venden en los centros de jardinería se reproducen por injerto sobre un pie de rosal silvestre. El pie se escoge por su vigor y capacidad de enraizarse y es genéticamente distinto de las ramas que producen las flores. Todo lo que crezca por debajo del punto de injerto debe cortarse. De otra manera, crecerán unas largas ramas sin flores que robarán la energía de la planta, además de afearla.
- Cortar madera muerta y ramas débiles o que muestren síntomas de alguna enfermedad. Teniendo en consideración los consejos anteriores, nuestros rosales no sólo crecerán sanos y de forma harmoniosa, sino que florecerán desde la primavera al otoño de forma persistente.
AHORA QUE YA SABEMOS COMO PODAR LOS ROSALES, ¡MANOS A LA OBRA!