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¡Gracias Dinosaurios! Su extinción permitió la expansión de la uva y el vino

Según reveló un estudio la desaparición de los Dinosaurios cambió los bosques, lo que permitió que las uva comenzaran a expandirse por otros territorios.

Por Redacción Pilar a Diario 30 de julio de 2024 - 08:30

Un nuevo trabajo publicado en la revista Nature Plants pone sobre la mesa que la extinción de los dinosaurios, hace aproximadamente 66 millones de años, habría allanado el camino para la expansión de las plantas trepadoras y enredaderas, como las de uva utilizada para la creación de vino.

Esta es la conclusión tras el hallazgo de antiguos fósiles de semillas de uva, que datan de entre 60 y 19 millones de años, encontrados en las rocas de los Andes colombianos (Colombia, Panamá y Perú). Estos son los fósiles de uvas más antiguos encontrados en el hemisferio occidental.

A nivel global, los fósiles más antiguos de uvas fueron hallados en la India y datan de hace 66 millones de años, coincidiendo con la extinción de los dinosaurios debido al impacto de un asteroide llamado Chicxulub, que aniquiló al 75% de la vida en la Tierra.

Fabiany Herrera, curadora asistente de paleobotánica en el Museo Field de Chicago y autora principal del estudio afirmó: “El bosque se reinició de una manera que cambió por completo la naturaleza de las plantas”. Además, explicó que la presencia de grandes dinosaurios probablemente mantenía los bosques más abiertos.

Con la desaparición de los dinosaurios, los bosques se cerraron y esto permitió la expansión de enredaderas y plantas trepadoras, como las vides. Los nuevos mamíferos y aves, que emergieron después de la extinción de los dinosaurios, también contribuyeron a la distribución de estas plantas. Así, cada vez que disfrutas de una copa de vino, podrías estar brindando gracias a la extinción de los dinosaurios.

Un documental reciente de Netflix profundiza en esta fascinante teoría, recordándonos que, si los dinosaurios hubieran seguido existiendo, es probable que los humanos no estaríamos aquí para disfrutar de esa copa de vino.

El crecimiento de las vides se debe en parte a la extinción de los dinosaurios. (IStock)..png

Los investigadores creen que la proliferación de la uva podría deberse a los cambios en el medio ambiente tras la extinción del Cretácico-Paleógeno que acabó con la mayoría de los dinosaurios no aviares y con el 76% de todas las especies vivas del planeta. Las consecuencias permitieron que los pequeños mamíferos y algunas aves prosperaran y sentaron las bases para el florecimiento de las uvas. Pero pasó algo más. Sin que hubiera dinosaurios masticando y derribando árboles a diestro y siniestro, les habría dado la oportunidad a los bosques de volverse más frondosos afectando a toda la flora del ecosistema.

Lithouva, la semilla de uva más antiguo del hemisferio occidental. (quo.eldiario.es).png

Así que parece que no es una coincidencia que las uvas aparecieran por primera vez en el registro fósil aproximadamente al mismo tiempo que la desaparición de los dinosaurios. La alteración de los bosques a consecuencia de su desaparición motivó que los bosques llenaran sus copas, se volvieran más densos, formando un sotobosque y un dosel que permitió que las plantas de vid, como las uvas, treparan a través de ellos. Es decir, su extinción creó un ambiente más favorable para las uvas. De la misma forma, un mayor movimiento de pequeños mamíferos y aves, habría posibilitado igualmente que se difundieran las semillas de uva con gran facilidad.

Las uvas y el vino existen gracias a que los dinosaurios. (Los Andes)..png

Los investigadores han identificado nueve nuevas especies de uvas fósiles que fueron desenterradas en Colombia, Panamá y Perú. Ellos examinaron minuciosamente las semillas antiguas mediante tomografías computarizadas para revelar su estructura interior. La forma, el tamaño y otras características morfológicas de los fósiles revelaron que pertenecían a una nueva especie de uva.

Los investigadores llamaron al fósil Lithouva susmanii, “uva de piedra de Susman”, en homenaje a Arthur T. Susman, un partidario de la paleobotánica sudamericana en el Museo Field. "Esta nueva especie también es importante porque respalda el origen sudamericano del grupo en el que evolucionó la vid común Vitis", aclaró Gregory Stull, del Museo Nacional de Historia Natural y coautor de la investigación.

"El registro fósil nos dice que las uvas son un orden muy resistente. Son un grupo que ha sufrido mucha extinción en la región de Centro y Sudamérica, pero también lograron adaptarse y sobrevivir en otras partes del mundo", concluye Herrera.

Dada la extinción masiva que enfrenta actualmente nuestro planeta, Herrera dice que estudios como este son valiosos porque revelan patrones sobre cómo se desarrollan las crisis de biodiversidad. "Pero la otra cosa que me gusta de estos fósiles es que estas pequeñas y humildes semillas pueden decirnos mucho sobre la evolución del bosque", concluye el experto.

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