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Estos son los verdaderos motivos de perder cosas con frecuencia

Pasamos, en promedio, 10 minutos por día buscando objetos que hemos perdido. Esto responde a más motivos de los que crees. Vamos a verlos en la nota.

Por Redacción Pilar a Diario 13 de agosto de 2024 - 07:50

Hay personas expertas en perder las cosas. A veces, no saben dónde dejaron las llaves, el teléfono o los anteojos. En otras ocasiones, la situación es un poco más seria. Hablamos de personas que pierden el dinero, las tarjetas de crédito, los documentos de identidad o bienes que de verdad son valiosos.

Seis meses y medio de vida se nos van en encontrar cosas que hemos perdido en nuestra propia casa. O, lo que es lo mismo, 2,38 días al año, casi 66 minutos por semana, algo menos de diez minutos cada día. Así lo estableció un estudio titulado “Orden y tiempo”, encargado por Ikea y realizado por la agencia McCann.

¿Cuáles son los motivos que hacen esto posible? En la nota, te las detallamos.

Motivos de perder cosas frecuentemente. (hearinglife.com)..png

¿Por qué ocurre esto? Al revisar la literatura disponible, no parece existir un acuerdo al respecto. Unos le dan una explicación cognitiva, asociada a la memoria y la atención. Otros apuntan a que se trata de una condición determinada por la genética o la personalidad.

Por otro lado, está la explicación psicoanalítica, en la que cuenta mucho la voluntad inconsciente de las personas. Plantea que este tipo de situaciones obedecen al deseo inconsciente de perder las cosas por algún motivo poco racional. Y por si todo lo anterior fuera poco, también hay quienes sostienen que el olvido está relacionado con la inteligencia. ¿Cómo entender entonces este problema?

. PERDER LAS COSAS, ¿UN ASUNTO DE GENES?

En la Universidad de Bonn se llevó a cabo un estudio entre personas que tenían por costumbre perder sus pertenencias. El objetivo era establecer patrones biológicos comunes entre ellas. Al final, detectaron que el 75 % de los encuestados presentaban una variación en el gen receptor de dopamina D2 (DRD2).

Los investigadores concluyeron que esto les hacía más propensos al olvido, ya que este gen se relaciona de forma estrecha con el control, la impulsividad y la susceptibilidad a la falla cognitiva diaria, según lo evaluado por el cuestionario.

No obstante, como suele suceder, la existencia de estos marcadores biológicos no explica por sí sola las conductas. Una predisposición o potencialidad no asegura al 100 % la presencia de un comportamiento (por ejemplo, también entra en juego la variante de la personalidad en relación con la impulsividad).

El director de la investigación, Sebastián Markett, señaló también que al menos la mitad de los olvidos se pueden explicar a partir de una predisposición genética. Esto, a su vez, se corresponde a, por lo menos, 10 variaciones en genes.

. OLVIDO Y FALTA DE ATENCIÓN

La explicación más frecuente para esa tendencia a perder las cosas tiene que ver con un factor cognitivo: la atención. Uno no está concentrado por completo en lo que hace y por eso ocurren esos pequeños accidentes que impiden recordar dónde están las gafas o el bolígrafo.

Esa falta de atención obedece, por lo general, a que la mente trabaja sobre un problema que le resulta más importante y, por lo tanto, lo prioriza. Bien sea porque se está en la ejecución de una tarea, se piensa en otra cosa distinta, o bien porque uno está en modo multitarea.

En cualquiera de los casos, esa dispersión supone un obstáculo para el almacenamiento, conservación y recuperación de la información.

. INTELIGENCIA Y OLVIDO, ¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE ELLOS?

En un artículo sobre la persistencia y la fugacidad de la memoria se ha planteado que, cuando una persona es muy inteligente, se centra demasiado en sus propios pensamientos, al punto que se olvida del mundo externo («estereotipo de genio despistado»). Es decir, no prestan atención a los asuntos menores o cotidianos, y por eso suelen extraviar pertenencias con frecuencia.

La teoría dice, por tanto, que la memoria no es el único proceso cognitivo que influye en los olvidos cotidianos. Saber manejar los datos almacenados en la misma y usarlos para tomar decisiones válidas en momentos dinámicos o ambientes ruidosos parece ser la clave.

Así, alguien con mucha memoria (signo de inteligencia, pero no el único) podría perder cosas con periodicidad porque no toma decisiones adecuadas cuando, por ejemplo, va con prisas. En este escenario, una persona con inteligencia (más allá de la capacidad de retentiva) elaborará estrategias para no perder las cosas cuando tiene que salir rápido de casa.

. EL DESEO INCOSCIENTE AL PERDER LAS COSAS

Desde el punto de vista psicoanalítico, esas pérdidas parece que son una expresión de un deseo inconsciente. En otras palabras, el inconsciente se impone sobre la mente racional en función de un deseo que no es reconocido desde la consciencia. Se extravían las pertenencias que se quieren extraviar. Es una manera de expresar el rechazo al significado de las mismas.

De este modo, perder las llaves es una forma de manifestar el deseo de no entrar de nuevo en casa o de no estar presente en alguna situación que se anticipa.

Extraviar los anteojos implicaría el deseo inconsciente de no querer ver alguna situación o de no trabajar en algo que se rechaza.

También es posible que las cosas se dejen en algún lugar específico porque, sin pretenderlo, se desea compensar a quien habita o trabaja allí.

Luchar contra los olvidos cotidianos. (lalabumapp.com). jpg

En primer lugar, es crucial reconocer que los olvidos pueden ocurrirle a cualquier persona y en cualquier momento. A menos que lleguen a convertirse en una limitación para realizar alguna actividad o que tengan un rasgo patológico, extraviar las llaves o la billetera es algo que le ocurre a la mayoría de las personas con frecuencia. Con base en esta idea, ten en cuenta lo siguiente.

¿LO SABÍAS!

¡A RECUPERAR LO PERDIDO!

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