Perú vuelve a sorprender al mundo arqueológico. En una meseta de los Andes del sur peruano apareció, investigadores trabajan en una ciudadela de los incas conocida como T’aqrachullo, un asentamiento monumental que, según los estudios más recientes, podría ser hasta cuatro veces más grande que el núcleo urbano de Machu Picchu. El sitio también ha revelado miles de piezas de oro, plata y cobre que ofrecen nuevas pistas sobre la vida de la élite inca antes de la llegada de los conquistadores españoles.
El tesoro oculto de los incas: una ciudadela cuatro veces más grande que Machu Picchu
En los Andes peruanos, cientos de estructuras y miles de piezas de metales emergen de una ciudadela que podría cambiar la historia de los incas. Detalles.
El Ministerio de Cultura de Perú explica que T’aqrachullo es un complejo prehispánico que permaneció oculto durante siglos. Ubicado a unos 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu, las excavaciones en el lugar iniciaron en 2019. Los arqueólogos han identificado cerca de 600 estructuras distribuidas en una extensa área compuesta por viviendas, plazas ceremoniales, templos, tumbas, escalinatas y sistemas defensivos. La magnitud del complejo ha llevado a algunos especialistas a plantear que podría tratarse de la legendaria ciudad sagrada de Ancocagua, mencionada por Pedro Cieza de León en 1553, pero nunca localizada con certeza.
Uno de los hallazgos más impactantes ocurrió durante las excavaciones de los últimos años: más de 3.000 pequeñas piezas metálicas elaboradas en oro, plata y cobre. Lejos de ser monedas o lingotes, los investigadores creen que estas láminas decoraban vestimentas ceremoniales utilizadas por nobles y sacerdotes, reflejando el enorme valor simbólico que los incas atribuían a los metales preciosos.
El lugar también guarda señales de una época turbulenta. Se encontraron proyectiles de piedra y restos humanos con evidencias de heridas traumáticas, indicios que podrían estar relacionados con conflictos ocurridos durante los años finales del Imperio inca y la expansión española en la región.
En 2023 el arqueólogo Emerson Pereyra dio con los cimientos de lo que el equipo interpreta como un gran templo de aproximadamente 2.000 años de antigüedad. Esa evidencia sugiere que el lugar tuvo ocupación prolongada y fue usado por culturas como Wari y Qolla antes de la consolidación del poder inca en la región.
La enorme concentración de construcciones llevó a los especialistas a considerar que no se trataba simplemente de una población secundaria o de un enclave aislado. Por el contrario, todo indica que el lugar habría funcionado como un importante centro político, económico y espiritual dentro de la compleja red administrativa del Imperio Inca.
Además de su tamaño, el asentamiento destaca por su ubicación estratégica. Construido sobre una elevada plataforma natural cercana al cañón del río Apurímac, el lugar domina visualmente una amplia región y habría permitido controlar rutas de intercambio fundamentales para la época.
Lo más fascinante es que gran parte de la ciudadela permanece cubierta por la vegetación y aún no ha sido excavada. Los expertos consideran que apenas se ha explorado una fracción del complejo y que futuras investigaciones podrían sacar a la luz nuevos templos, artefactos rituales y evidencias capaces de reescribir capítulos enteros de la historia andina.
Hasta fines del siglo XX la población local empleaba las ruinas como campos de cultivo y corrales de alpacas. La arqueóloga Alicia Quirita comenzó estudios en 1990 y el estadounidense Johan Reinhard visitó el sitio en 1994; desde entonces las excavaciones se intensificaron y hoy avanzan tareas de restauración para abrir T’aqrachullo al turismo y profundizar su relación con el final del imperio inca.
Mientras Machu Picchu continúa siendo el símbolo más reconocido de la civilización inca, el misterio de T’aqrachullo demuestra que los Andes peruanos todavía esconden secretos capaces de sorprender incluso a los arqueólogos más experimentados.
MIRÁ EL VIDEO:
¿LO SABÍAS?
T´AGRACHULLO: ¡ASOMBROSA CIUDADELA!