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Pilar despidió un personaje emblemático con un legado imborrable

Falleció Eduardo Mancini. Multifacético, récord en el básquet. Jugador de fútbol. Mentor del colegio Presidente Derqui. Destacado en los Juegos Bonaerenses. “Fui un vago terrible”, se definía en una entrevista con El Diario.

27 de julio de 2026 - 16:24

Las historias y anécdotas de Eduardo Mancini serán eternas y ahora volverán a estar junto a su querido amigo Quique Basterrica en algún lugar emprendiendo una nueva aventura. Este domingo falleció a los 79 años uno de los personajes emblemáticos de Presidente Derqui y todo Pilar. Siempre dispuesto a contar sus hazañas en épocas de jugador, que luego se transformó en un apasionado dirigente.

Llegó a su localidad para enamorarse de la ciudad y ya es parte de su patrimonio social. Los mitos de sus épocas doradas en el deporte cuentan del día que anotó 94 puntos en una final de básquet o ese pase internacional a Peñarol de Montevideo para jugar al fútbol que se frustró por el cupo de extranjeros.

Impulsor de la creación del Colegio Primario Santiago Derqui, la cancha de bochas con piso inteligente y que tuvo su homenaje en vida, bautizando la tribuna principal del gimnasio Carlos Carpegna con su nombre.

“No llegué a nada porque fui un vago terrible”, decía a modo de conclusión y presentación entrevistado por El Diario en épocas de Pandemia, quien era conocido también como Flaco Menguchi, Beatle o directamente Loco.

Oriundo de Villa Crespo, donde su papá tenía los Mateos a caballo que se alquilaban en Palermo, llegó a Derqui en 1955 (a los 8 años), tras la caída de Perón. “Mi vieja se asustó y nos fuimos a Derqui. Con una prefabricada y los pocos muebles que teníamos”, recordaba.

“A mi mamá no le gustaba que estábamos entre los caballos, los mateos y decía ‘los chicos van a salir vagos’. Salimos más vagos en Derqui que en Buenos Aires”, confesaba entre risas Mancini.

“Vivía adentro del club que quedaba a media cuadra de mi casa. Jugaba a las bochas, tenis criollo, sapo, tenis, ping pong, a lo que había” recuerda.

A los 14 años conoció a Quique Basterrica y lo llevó a jugar al básquet, iniciando una dupla que marcó época y su propia vida en Derqui.

El récord

Una de las grandes hazañas del Flaco es el mítico partido en el que anotó 94 puntos jugando para Textil de Los Polvorines en la ex Asociación Sarmiento (hoy unificada con la Zárate-Campana). “Se hizo un cuadrangular importante con Atlético San Miguel, los Indios de Moreno, Talar de Pacheco y nosotros”, recordaba.

“Había un trofeo que era para el goleador. Les dije a los muchachos ‘ese trofeo me lo llevo yo’”, relató. Tras la final contra San Miguel, anuncian al goleador Mancini con 94 puntos.

“En ésa época no había fotos, diarios, fue mi mayor hazaña”, subrayó. “Si hoy tendría esa planilla, recorro el país con el récord”.

“Yo jugaba para divertirme. Pelota que agarraba, la tiraba. Penetraba mucho, tiraba bandejas y los ganchos. El Loco Quique, conductor del equipo, me la daba enseguida y todas a mí”, describió la sociedad derquina que formaron también dentro de la cancha.

Después de ese torneo lo llevó Atlético San Miguel y luego llegaría a Boca Juniors, SITAS de El Palomar, Tiro Federal, San Lorenzo de Muñiz y Atlético Pilar, en su carrera basquetbolística.

Fútbol internacional

Otro de los mitos de Mancini fue en su etapa como futbolista donde se lucía como volante central (5 tradicional). “Era exquisito. Parado en el medio, poniendo pelotazo arriba. Tenía poco quite”, se describía.

Cuenta que a los 22 años lo invitan a Montevideo a ver un partido de Peñarol. “Me hicieron una prueba, pero había un problema. Más de 5 extranjeros no podía haber en el equipo y ya estaban completos”, señaló.

“Estaban conformes conmigo y me ofrecieron otro trato. ‘Si usted quiere se puede quedar en River (también de Montevideo) y le conseguimos un trabajo’”, le propusieron. “No amigo, yo no trabajo en Buenos Aires, menos voy a trabajar en Uruguay”, cerró el desopilante Mancini. En Argentina pasó por la sexta división de Ferro y en Primera disputó la Tercera de Aficionados en Atlético Pilar.

“No estoy arrepentido de nada. De lo único que me arrepiento de no haber estudiado”, concluía el Flaco Menguchi.

El legado de un visionario

Eduardo Mancini presidió el Club Derqui y fue el gestor del colegio primario Santiago Derqui. “Me puse en contacto con el arquitecto Fredy Llosa y fui a la telefónica de Derqui. Les dije ‘quiero hacer un colegio en el club’. Me preguntó qué necesitás y le contesté “todo”, recuerda siempre con una sonrisa cómplice. Hoy la institución educativa tiene jardín y secundario y es uno de los referentes de la localidad.

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