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Rescate

Temaikén rehabilitó a dos aguará guazú y los devolvió a la naturaleza

Son hermanos huérfanos que habían sido hallados a fines del año pasado. Fueron llevados a los Esteros del Iberá. Quedan sólo 600 ejemplares en todo el país.

20 de julio de 2026 - 13:42

En las últimas horas, dos ejemplares de aguará guazú -especie en peligro de extinción- fueron liberados en los Esteros del Iberá luego de varios meses de cuidado y rehabilitación en el bioparque Temaikén.

A fines de 2025, Kuarahy y Jasy llegaron al Centro de Recuperación de Especies de la Fundación Temaikén, en Escobar, con 45 días de vida y apenas 1,2 kilogramos de peso. Nueve meses después, ambos fueron liberados en los Esteros del Iberá con collares GPS. Es la segunda vez que la fundación logra criar y reinsertar ejemplares de esta especie desde cero.

Kuarahy y Jasy significan Sol y Luna en guaraní. Los habían encontrado huérfanos en los Esteros del Iberá, provincia de Corrientes, sin posibilidad de sobrevivir solos en la naturaleza. Ahora, volvieron al mismo ecosistema del que habían sido sacados por un tiempo para su protección.

Los aguará guazú fueron llevados a Temaikén en 2025, cuando tenían sólo 45 días.

El rescate inicial estuvo a cargo de la Fundación Rewilding Argentina, que los trasladó al Centro de Conservación Aguará, también en Corrientes, donde recibieron atención profesional durante un mes. Una vez estabilizados, la derivación recayó sobre Temaikén, organización con más de dos décadas de trayectoria en la rehabilitación de esta especie y en particular en la crianza de cachorros huérfanos.

Proceso

Como detalló El Diario de Escobar, el proceso que siguió fue largo, minucioso y exigente: al llegar, los cachorros recibieron un chequeo veterinario completo y fueron trasladados a recintos diseñados especialmente para la cría sin contacto humano. Ese protocolo de aislamiento, que puede parecer frío desde afuera, es en realidad una de las claves del éxito: los animales que se acostumbran a la presencia humana pierden el instinto que necesitan para sobrevivir en libertad. Mantenerlos alejados de las personas fue una decisión que marcó la diferencia.

El hecho de ser hermanos fue un factor inesperadamente positivo, debido a que la compañía mutua funcionó como sostén natural durante las primeras semanas y redujo el impacto de la separación de su entorno silvestre. El equipo pudo además observar no sólo las conductas individuales de cada animal sino también su dinámica entre ellos, un aspecto clave para confirmar que su desarrollo social era el adecuado.

De los 1,2 kilogramos con que llegaron, Kuarahy y Jasy alcanzaron cerca de 20 kilogramos y 90 centímetros de altura, sin registrar complicaciones sanitarias en todo el proceso. Un equipo interdisciplinario evaluó la manifestación espontánea de conductas propias de la especie ante distintos estímulos y desafíos controlados. El criterio fue siempre el mismo: que esas conductas fueran compatibles con la supervivencia en un ambiente silvestre. Cuando ese umbral se alcanzó, se avanzó hacia la liberación.

Los dos aguará guazú fueron liberados en Corrientes equipados con collares satelitales con tecnología GPS, que permitirán monitorear sus movimientos, su adaptación y su supervivencia en el territorio. El sitio de liberación fue seleccionado por la disponibilidad de recursos y el espacio necesario para que cada uno pueda establecer su propio territorio sin competir entre ellos.

Esta reinserción no es la primera para Temaikén. Entre 2014 y 2015, la fundación ya había criado desde cero a dos cachorros de la misma especie, que fueron reinsertados en lo que hoy es el Parque Nacional Ansenuza, en Córdoba. Con Kuarahy y Jasy, ya son cuatro los cachorros de aguará guazú que completaron este recorrido en las instalaciones de Escobar.

Amenazados

El aguará guazú enfrenta amenazas que vienen de varios frentes al mismo tiempo. La destrucción y fragmentación de su hábitat por el avance de la agricultura y la urbanización es la principal. Le siguen los atropellamientos en rutas, la caza ilegal, el mascotismo y las enfermedades transmitidas por perros domésticos, como el distemper canino.

En Argentina se estima que quedan apenas 660 ejemplares. Por esto, cada uno que se pierde por alguna de estas causas evitables es una pérdida que el ecosistema no puede absorber fácilmente.

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