Cuatro conejos criados en el patio trasero de una casa de Pilar se quedaron, este fin de semana, con los principales premios para esa categoría en la Exposición Rural Argentina, que seguirá abierta al público hasta el próximo domingo, en el predio ferial de Palermo.
Rural: premiaron a un productor pilarense de conejos
Se trata de cuatro ejemplares de conejos neozelandeses, “el prototipo de un animal blanco con ojos bien rosados”, como describe el productor Pablo Gómez, todavía conmovido por el resultado.
“Tengo una emoción terrible” dijo Gómez, verdulero de oficio y criador por pasión, en su cabaña “Pilar Conejos”, que le trajo satisfacciones en su primer intento.
La semilla de la historia está plantada desde hace muchos años. “Cuando muy joven, a los 15 o 16, con mi hermano tuvimos un criadero de conejos. Pero nos fundimos, por cuestiones económicas del país y quedó esto de que algún día iba a tener revancha”, contó.
En el medio, Gómez crió canarios pero le quedó siempre la idea de volver: “Me dije ‘es el momento de tener algún conejo’ y compré unos ejemplares en la Rural del año pasado. Entonces este año nacieron los pichones, empecé a criar con mucha dedicación y preparación”, contó Gómez.
El pilarense presentó a la muestra cuatro animales, dos hembras y dos machos, el límite permitido por cabaña.
“Fui con mucha expectativa porque a mis ojos daba que rendían muchas características del reglamento”, dijo. Y no se equivocó: “En machos salí gran campeón argentino y reservado de campeón argentino, uno atrás de otro. En las hembras saqué gran campeón argentina y segundo premio, o sea que la reservada es de otro criador”.
“Había 30 animales por categoría para elegir, o sea que no es que gané habiendo dos o tres”, dijo, orgulloso.
El proceso de selección es riguroso. “Primero lo pesan, no debe tener más de 5 kilos. Después le revisan las orejas para que no tenga sarna, el pelo y ahí ingresa a la exposición”, contó Gómez.
“Después de dos días, lo ponen arriba de una mesa, donde los jueces lo evalúan: miden, ven la mansedumbre del animal, la presentación”, siguió. Para que sea manso, la preparación incluye caricias cotidianas a los animales.
El único trago amargo, dijo Gómez, es la obligación de rematar los animales sin opción a quedarse con ellos.
El gran campeón macho, en tanto, va a desfilar el sábado en el cierre de la muestra, en el tractor con los animales de granja.
“Ojalá esto no se pierda: la huerta del fondo de tu casa, el de criar un animal con amor y esmero. Es algo muy lindo”, reflexionó Gómez.