Por Hernán Capone, presidente de Hielo & Aventura*
Proteger los glaciares: una agenda ambiental que requiere visión de largo plazo
Cada 15 de febrero, en la Argentina conmemoramos el Día Nacional de los Glaciares en recuerdo de la llegada de Francisco Moreno al Lago Argentino en 1877. Casi un siglo y medio después, esa mirada pionera adquiere una dimensión aún más profunda: proteger los glaciares dejó de ser sólo una tarea científica o ambiental para convertirse en una responsabilidad estratégica frente a los desafíos del presente.
Los glaciares son reservas esenciales de agua dulce, regulan los sistemas hídricos y sostienen equilibrios ambientales indispensables para la biodiversidad y las comunidades. En un escenario global atravesado por el cambio climático y el retroceso acelerado de las masas de hielo, su preservación se vuelve una prioridad que trasciende fronteras y exige políticas sostenidas, cooperación institucional y una conciencia social cada vez más amplia.
En este sentido, su protección debe consolidarse como una política de Estado de largo plazo, capaz de trascender coyunturas y garantizar previsibilidad ambiental para el desarrollo del país. Cuidarlos implica resguardar no sólo un patrimonio natural extraordinario, sino también condiciones básicas para el desarrollo humano y productivo de las generaciones futuras.
Creemos que la gestión de las áreas naturales protegidas requiere articular conservación, conocimiento y uso responsable del territorio. Cuando la experiencia turística se planifica con criterios técnicos rigurosos y una ética ambiental clara, puede transformarse en una herramienta poderosa de educación y sensibilización pública.
Fortalecer estos modelos de gestión colaborativa entre sector público, sector privado y comunidad científica resulta clave para sostener estándares de protección compatibles con una visión moderna de desarrollo sostenible. El verdadero desafío no es elegir entre conservación y desarrollo, sino demostrar que ambos pueden convivir dentro de un mismo horizonte de sostenibilidad.
Desde nuestro rol como concesionarios del Parque Nacional Los Glaciares, asumimos ese compromiso a través de un modelo de operación basado en planificación ambiental, monitoreo permanente, capacitación continua de nuestros equipos y programas de concientización dirigidos a visitantes de todo el mundo. Sabemos que la protección efectiva del patrimonio natural no se sostiene únicamente en marcos normativos, sino también en la responsabilidad concreta de quienes habitamos, trabajamos y gestionamos estos territorios cada día.
Al mismo tiempo, entendemos que el turismo responsable puede convertirse en un aliado estratégico de la conservación cuando genera valor local, promueve educación ambiental y fortalece el vínculo entre comunidad y naturaleza. Promover economías regionales sostenibles, compatibles con la preservación de los ecosistemas, forma parte de una agenda imprescindible para el futuro ambiental y productivo de la Argentina. Impulsar ese equilibrio, entre cuidado del ecosistema y desarrollo sostenible, requiere continuidad, consensos amplios y visión de largo plazo.
El Día Nacional de los Glaciares nos invita, en definitiva, a renovar una conciencia colectiva sobre aquello que verdaderamente está en juego. Proteger estos gigantes de hielo es también proteger el agua, el equilibrio ambiental y las oportunidades de las próximas generaciones. Porque cuidar los glaciares no es sólo preservar un paisaje excepcional: es asumir, como sociedad, la responsabilidad de cuidar el futuro.