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Procesan a un exmilitar pilarense por una masacre ocurrida durante la última dictadura

Es Alberto Raúl Cazaux, quien aún no tenía causas en la Justicia. Cumple prisión preventiva en su casa de un barrio cerrado de La Lonja. Habría comandado un operativo en el que murieron un matrimonio y dos hijos pequeños, además de la apropiación de su beba.

1 de junio de 2026 - 12:43

Un exmilitar domiciliado en Pilar fue procesado por la Justicia, acusado de haber sido quien comandó el operativo en el que fueron asesinados un matrimonio y sus dos hijos pequeños, además de la apropiación de una bebé, en un hecho ocurrido durante la última dictadura.

Se trata de Alberto Raúl Cazaux, exteniente del Ejército Argentino y quien hasta el momento no había sido señalado por la Justicia por alguna causa vinculada al terrorismo de Estado.

Sin embargo, en los últimos días su situación cambió al ser procesado por la Justicia Federal de San Martín, en la causa que investiga lo ocurrido entre la noche del 3 y la madrugada del 4 de septiembre de 1976, cuando se produjo la masacre de la familia Lanuscou en la localidad de Martínez.

Esa noche fueron asesinados Roberto Lanuscou y Amelia Miranda, así como sus hijos de 3 y 5 años. Por su parte, su hija menor (Matilde, de 6 meses) fue apropiada y hasta el momento se desconoce su paradero.

Ahora, Alberto Cazaux está procesado con prisión preventiva pero de forma domiciliaria, en su casa del barrio privado La Peregrina, en la localidad de La Lonja.

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Amelia Miranda junto a Roberto, su hijo de 5 años; Bárbara, su hija de 3 (todos asesinados) y Matilde, su beba de 6 meses, secuestrada.

Impune desde la dictadura

A casi 50 años del hecho, Cazaux fue señalado por testigos como quien estuvo a cargo del megaoperativo que terminó con los cuatro crímenes y la apropación.

Como detalló el periódico Página 12, el militar era jefe de la Sección 3ª de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo, uno de los más terribles centros clandestinos de detención de la dictadura que gobernó entre 1983 y 1976. No sólo gozó de medio siglo de impunidad sino que además fue ascendido por orden del entonces presidente Carlos Menem a mediados de los ’90.

La jueza Alicia Vence, del Juzgado Federal N°2 de San Martín, consideró suficiente la información recopilada en los testimonios de vecinos de Martínez, así como de exconscriptos que en aquellos tiempos cumplían el Servicio Militar Obligatorio en Campo de Mayo; además de legajos militares y otras documentaciones, para considerar que el imputado “brindó un aporte fundamental para que, como consecuencia del procedimiento llevado a cabo por diferentes fuerzas de seguridad, se produjera la muerte de cuatro miembros de la familia Lanuscou y la desaparición de Matilde Lanuscou”.

Así fue cómo decidió procesarlo como “partícipe necesario” de homicidio agravado en cuatro hechos y de la privación ilegítima de Matilde, la beba -a la que el Ejército hizo pasar por muerta- que hasta la actualidad permanece apropiada.

“Más vale tarde que nunca, es algo por lo que luchamos y seguimos luchando”, remarcó en diálogo con Página 12 David Lanuscou, familiar y querellante en la causa, además de destacar que el caso es “emblemático” por ser una masacre en la que hubo asesinatos incluso de niños y la apropiación de una bebé.

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Portada de la revista La Semana en 1984, en un informe sobre la masacre ocurrida en Martínez durante la última dictadura.

La masacre

El operativo contra la familia Lanuscou incluyó un despliegue militar de consideraciones en una casa ubicada en la calle Catamarca 1975, esquina Asunción, en Martínez, Partido de San Isidro.

Allí vivían Roberto Lanouscou y Amelia Miranda junto a Roberto, su hijo de 5 años; Bárbara, su hija de 3 y Matilde, su beba de 6 meses. Según se supo, Amelia y Roberto se conocieron en Córdoba y allí comenzaron a militar en la Juventud Peronista y luego en Montoneros.

Ambos se mudaron a Buenos Aires luego de que atentaran contra su casa con una bomba. Una vez en su nuevo destino, siguieron militando.

En la noche del 3 de septiembre de 1976, el Ejército -con colaboración de la Policía- rodeó la casa de la familia. Vecinos que declararon en la causa indicaron que el cerco fue de por lo menos seis manzanas e incluyó un despliegue inusual: camiones militares, vehículos sin identificación, soldados apostados en las esquinas y armas pesadas montadas frente a la casa. También mencionaron la presencia de reflectores iluminando la vivienda y órdenes militares a los gritos.

El expediente reconstruye un ataque sostenido durante horas: exconscriptos relataron que se utilizaron fusiles FAL y otras armas, como una ametralladora antiaérea montada sobre trípode que disparó directamente contra la casa, más una bazuca para destruir parte de la estructura.

Los bomberos que llegaron después del ataque encontraron paredes derrumbadas, techos destruidos y sectores incendiados.

Ahora, la resolución judicial sostiene que el operativo estuvo comandado en el terreno por el entonces teniente Alberto Raúl Cazaux, quien habría dirigido a soldados conscriptos pertenecientes a la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo.

En su testimonio, uno de los exconscriptos admitió que operó la ametralladora antiaérea por orden de Cazaux, una declaración fundamental porque admite el uso de armamento pesado contra una vivienda familiar en plena zona urbana.

¿Dónde está Matilde?

Una vez consumada la masacre, el Ejército distribuyó por los principales medios de comunicación –Clarín, La Razón, entre otros– un comunicado “de batalla” en el que informaba que “cinco terroristas” –incluyendo a los tres menores– habían sido “abatidos”.

Sin embargo, hasta 1984 los cuerpos de la familia permanecieron desaparecidos. Recién en enero de aquel año, y por solicitud de Abuelas de Plaza de Mayo que ya buscaba a Matilde, la Justicia exhumó restos depositados en una tumba NN en el cementerio de Boulogne.

Dichos restos pertenecían a Roberto, Amelia, Roberto y Bárbara. “Se descubrió que el cuerpo de Matilde no estaba. En el ataúd que correspondía a la niña sólo se encontró una prenda de vestir y un chupete. Y así se comprobó que los represores habían simulado su muerte para apoderarse de la pequeña”, tal describen la Abuelas el caso en su sitio web. Su destino continúa siendo materia de investigación judicial.

Mientras tanto, los familiares de los Lanuscou esperan fecha para su primer juicio oral y público con un acusado: el exjefe de Inteligencia de Comando Institutos Militares Pascual Guerrieri. El represor, que ya cuenta con varias condenas, tiene más de 90 años.

Con Cazaux procesado, el expediente que podría sumar otro represor al banquillo de los acusados. La noche de la masacre, era la máxima autoridad presente de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo. La acusación indica que asumió el mando operativo de sus subordinados y que ordenó abrir fuego contra la vivienda luego de exigir la entrega de los niños que estaban adentro.

El 27 de octubre del año pasado, Cazaux fue convocado a prestar declaración indagatoria. En lugar de hablar, presentó un escrito en el que negó las acusaciones en su contra y criticó los testimonios de exconscriptos. Incluso citó casi de memoria el comunicado que distribuyó su fuerza luego del hecho, indicando que “el señor Lanuscou se inmoló en la vereda de su casa, accionando una granada que, al explotar, le voló la cabeza y manos”.

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