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Preocupación

Persianas bajas y filas por un empleo: SCIPA advierte sobre "una realidad que ya no se puede ocultar"

La entidad volvió a alertar sobre la caída del consumo, el cierre de comercios y el deterioro del empleo. “No estamos haciendo política partidaria: estamos describiendo una realidad que golpea todos los días a comerciantes, trabajadores y familias”, señalaron.

2 de septiembre de 2026 - 13:46

En un contundente comunicado difundido el día de hoy, SCIPA volvió a referirse a situación actual del consumo, el mercado laboral y la economía en general. En este sentido, desde la entidad hicieron referencia a la extensa fila que tuvo lugar el día de ayer en torno a una búsqueda laboral lanzada por una empresa logística de Tortuguitas, para cubrir 15 puestos de trabajo.

"La imagen difundida ayer por los medios de comunicación resulta tan contundente como preocupante: una extensa fila de personas esperando una oportunidad laboral ante una convocatoria para incorporar operarios", señalaron desde la Cámara de Comercio.

"Una fila de aproximadamente doscientos metros que, más allá de cualquier estadística, puso rostro a una realidad que no podemos desconocer. Detrás de cada una de esas personas hay una historia. Hay una familia que necesita un ingreso. Hay alguien que busca recuperar la dignidad y la tranquilidad que brinda el trabajo", agregaron.

Y detrás de esa imagen, advirtieron "también hay comercios que venden menos, empresas que encuentran cada vez más dificultades para sostener su actividad y un entramado productivo que muestra señales de profundo deterioro. Desde SCIPA venimos advirtiendo esta situación desde hace tiempo".

"Lo hicimos -continuaron- aun cuando hablar de caída de ventas, endeudamiento, cierres comerciales y pérdida de puestos de trabajo generaba críticas, cuestionamientos e incluso expresiones peyorativas hacia nuestra institución y sus dirigentes. Hoy la realidad está a la vista".

“LO ADVERTIMOS CUANDO NADIE QUERÍA HABLAR DEL TEMA”

El presidente de SCIPA, Alfredo Ventura, recordó las sucesivas advertencias realizadas por la entidad y sostuvo:

“Cuando pocos hablaban del tema, alertamos que las elevadas tasas de interés aplicadas por los bancos podían llevar a muchas familias a niveles crecientes de morosidad e incobrabilidad, porque una parte de la sociedad se estaba endeudando, incluso, para poder comer y cubrir sus necesidades básicas. Lamentablemente, hoy esta problemática forma parte de la agenda nacional.

También expusimos ante autoridades nacionales y eclesiásticas que nos recibieron nuestra profunda preocupación por el escenario económico y social que observábamos hacia adelante.

Advertimos lo que podía suceder en el corto plazo y, lamentablemente, muchas de aquellas preocupaciones hoy forman parte de nuestra realidad cotidiana.

Y cuando pocos hablaban del cierre de comercios, SCIPA fue pionera en poner esta problemática en la agenda de Pilar. Llegamos a contabilizar más de once locales cerrados en apenas cien metros. Nos criticaron, pero no estábamos haciendo política partidaria: estábamos describiendo lo que veíamos todos los días en nuestras calles”.

Ventura concluyó con una fuerte advertencia: “Si quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones no reaccionan y la política económica no produce un cambio profundo de rumbo, el comercio corre un serio riesgo de implosionar”.

“CUANDO SE DESTRUYE EMPLEO FORMAL, SE DEBILITA TODO EL ENTRAMADO PRODUCTIVO”

Por su parte, el vicepresidente de SCIPA, Enrique Bértola, puso el foco en la caída de las ventas, la presión tributaria y el deterioro del empleo formal:

“Mes tras mes observamos cómo las ventas retroceden en términos interanuales, mientras los comerciantes debemos afrontar una altísima carga tributaria que golpea directamente nuestra línea de flotación y nuestra capacidad de sostener la actividad.

Al mismo tiempo, vemos cómo disminuye el empleo formal mientras aumenta la informalidad. Eso no puede ser considerado una solución ni una señal de recuperación. Por el contrario, es una de las imágenes más claras de una decadencia productiva que debemos revertir”.

Bértola remarcó que el problema excede ampliamente al comerciante:

“Cuando un comercio deja de vender, empieza a recortar gastos. Cuando ya no puede recortar más, reduce personal. Y cuando tampoco eso alcanza, baja definitivamente la persiana. En ese momento no pierde solamente el comerciante: pierde el trabajador, pierde el proveedor, pierde el propietario del local, pierde el Estado que deja de recaudar y pierde toda la comunidad”.

“DESDE EL GOBIERNO HABLAN DE UN CRECIMIENTO QUE NO EXISTE EN LA CALLE”

A su vez, el secretario general de SCIPA, Mauro Moris, manifestó el profundo desacuerdo con las narrativas oficiales e indicadores macroeconómicos difundidos:

“Existe una desconexión total entre el discurso oficial y la realidad. Nos hablan de una recuperación económica y difunden datos de un crecimiento que directamente no existe en el día a día. Nos presentan estadísticas abstractas, pero cuando caminamos la calle, los comerciantes ven exactamente lo contrario: mostradores vacíos, consumo frenado y persianas que se bajan. No se puede tapar el sol con las cifras del gobierno cuando las entidades representativas del sector vemos una realidad completamente distinta”.

Mauro Moris enfatizó la urgencia de atender el impacto social de esta crisis:

“Las autoridades deben entender que, si el comercio desaparece y las empresas dejan de generar puestos de trabajo, comenzaremos a ver cada vez con mayor frecuencia imágenes desgarradoras como la de ayer: filas de cientos de personas esperando una oportunidad laboral. Podrán mostrar los porcentajes que quieran, pero la verdadera economía se mide en la calle y en el bolsillo de las familias”.

El secretario de SCIPA concluyó:

“Hoy, incluso en aquellos hogares donde trabajan dos integrantes, sigue resultando difícil cubrir las necesidades básicas. Lo deseable sería que un salario permitiera vivir con dignidad y cubrir lo esencial, y que un segundo ingreso pudiera destinarse al ahorro, la vivienda o el consumo. Cuando la gente tiene capacidad de compra, consume en el comercio local; el comercio vende y le compra a sus proveedores; y las empresas invierten y generan empleo. Ese es el círculo virtuoso que necesitamos recuperar, y no se logra negando la realidad, sino tomando medidas concretas para frenar el deterioro de la economía real”.

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