El pasado mes de junio salía a la luz la conmovedora historia de Marcos y Estefanía, una pareja pilarense que decidió adoptar a seis hermanos de Misiones.
Matrimonio pilarense que adoptó seis hermanos necesita ayuda para adquirir un vehículo más grande
Los menores tienen entre 12 y 2 años y pedían no ser separados. Un matrimonio de Pilar se postuló para adoptarlos y hoy viven su nueva vida en el distrito. Necesitan contar con un auto donde entren los ocho integrantes de la familia.
Mientras continúan afianzando lazos con sus hijos, dos nenas y cuatro varones de entre 12 y 2 años, el matrimonio necesita colaboración para poder adquirir un vehículo más grande donde entren todos los integrantes de su numerosa familia.
“Siempre tuvimos el sueño de ser una familia numerosa”, afirmó Marcos, de 34 años, ingeniero agrónomo a La Nación, en tanto que Estefanía, de 35 y ama de casa, aseguró que "sentimos que son nuestros hijos desde siempre".
Historia
Fue hace dos años cuando los hermanitos fueron separados de sus progenitores tras una intervención del Ministerio de Desarrollo de Misiones, para ser alojados en distintos hogares. Todos menos el más chico, que por entonces tenía dos meses y fue recibido por una familia de acogimiento.
“En la primera entrevista que tengo con ellos, la hermana mayor me preguntó por qué le habíamos sacado al bebé de sus brazos y los separamos cuando ellos querían estar juntos. Yo le prometí esa vez que volverían a reunirse y empezamos las gestiones para que todos fueran a un mismo hogar”, recordó la jueza de Familia 3, Elizabeth Kiczka.
Posteriormente, los chicos fueron llevados al Hogar “Norberto Fernando Haase”, en la ciudad de Leandro N. Alem. Desde entonces, el desafío para la magistrada fue cumplir con su promesa y con el deseo de los niños de no ser separados.
A mediados del año pasado se realizó una primera convocatoria pública porque ninguno de los inscriptos en los registros de Aspirantes a la Adopción tenía interés en hacerse cargo de un grupo numeroso de hermanos.
En marzo de este año, tras tomar conocimiento de la convocatoria, la pareja pilarense inició los trámites en Buenos Aires para poder postularse, pero la burocracia no les permitió avanzar.
“A diferencia de muchas parejas, nosotros no empezamos por inscribirnos en el registro de adopción. Fuimos directo a ver las convocatorias públicas porque sabíamos que ahí estaban los chicos con menos posibilidades de encontrar familia”, cuenta Marcos. “Además, nosotros queríamos un grupo de hermanos”, sumó Estefanía.
Poco después, el Juzgado decidió cambiar de estrategia y publicar el número de teléfono para que los interesados se comunicaran directamente. Entre los 270 los que respondieron a la convocatoria se encontraban los pilarenses, que esta vez pusieron el pie en el acelerador para cumplir con los trámites necesarios.
Poco después, se inició el proceso de vinculación a distancia vía zoom. Y como lo expresó la propia jueza, supo que eran los padres indicados cuando Marcos y Stefi le suplicaron que dejara de entrevistar a otras parejas interesadas “porque ya los sentimos como nuestros hijos”.
“Trabajamos mucho en perfilar a los postulantes y esta pareja no sólo demostró gran interés, sino que además reunía las condiciones: son jóvenes, no tienen hijos y cuentan con los medios para hacer frente a los gastos que implica la adopción de seis hermanos”, afirmó la magistrada.
A su vez, la amplia vivienda de la pareja en Pilar fue otro de los factores determinantes para la decisión de la jueza. “Viven en un lugar con una casa muy amplia, con espacios verdes y sectores de juegos, canchas donde los chicos van a poder practicar deportes”, destacó Kiczka.
Con el avance de las gestiones, el matrimonio viajó a Misiones para participar de una audiencia presencial y se instaló en el hogar junto a los chicos durante casi una semana.
Para entonces, los menores ya los llamaban "mamá y papá" y no paraban de preguntarle a la jueza cuándo podían irse con ellos de una vez.
Finalmente, una vez cumplimentados todos los trámites, el 3 de junio los ocho emprendieron el viaje hacia el distrito y hacia su nueva vida. “Una dulce despedida para un feliz comienzo”, rezaba el cartel con el que desde el juzgado despidieron con profunda emoción a los seis hermanitos.
Los menores llegaron "con lo puesto" a su nueva casa en Pilar donde ahora la energía está puesta en jugar, en volver a ser niños -sobre todo la hija mayor que durante muchos años debió proteger a sus hermanos como si fuera su mamá- y en afianzar el vínculo con sus padres.
Cómo colaborar
Quiénes quieran colaborar pueden hacerlo mediante una transferencia bancaria al alias: marcosyestefi (Banco Santander).