La Pascua es un gran acontecimiento en el año. Quizás no salga mucho en televisión o en los medios, pero es el gran acontecimiento. Y lo es porque la vida tiene una esperanza. Se acaba con la muerte. Es un paso a la vida nueva, a la paz.
La Pascua es el gran acontecimiento
El mensaje de Jorge Ritacco, cura párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar.
Con ese paso se acaba la muerte, es el paso que da Jesús para la humanidad. Nos alienta también a nosotros, ya que un día también nosotros daremos el paso. Ese paso es también en este momento y en este año. Dar ese paso es hacer una opción clara de vida, una opción por Jesús, realmente centro de nuestra vida.
Lo que al mundo le falta es eso. Mi padre escuchaba un tango que en su letra decía que al mundo le falta un tornillo. Y ese tornillo justamente es Jesús. Lo que da sentido a la vida, trascendencia.
Cada uno de nosotros tiene que mirar en su propia interioridad para dar el paso y descubrir en qué aspecto de la vida tenemos que tener esa vida nueva de Jesús. Debemos morir en el pecado, en la indiferencia, en los odios, en las mentiras.
Nos falta eso en el mundo, no es tanto económico porque es un problema moral, de desencuentro con Dios. Cuando no está con Dios, vive en constantes guerras. El hombre sin contacto con Dios vive de guerra. Es lo que ocurre ahora. No sólo lo que está lejos de aquí, sino la violencia y enfrentamiento en nuestro país, con tanto rencor.
Debemos pedirle al Señor justamente la paz. Pero una paz que no sea fruto de un acuerdo entre los mandatarios, políticos o economistas. Debe ser fruto de la conversión, del cambio del corazón del hombre. Entonces toda esta experiencia nos hace pedirle al Señor que también nosotros nos animemos a resucitar. Nacer a una vida nueva, empezar de nuevo.
Poner las cosas a la altura de lo que Dios quiere, para cada uno. Es una vuelta a Dios en estos tiempos penitenciales, que ha provenido de la Cuaresma.
Estos cuarenta días de desierto que compartimos sirven para aprovechar a mirarnos hacia adentro. Es una cosa que hoy el hombre no hace. Yo advierto en los retiros y ejercicios espirituales cómo le cuesta a la gente hacer silencio, escucharse a sí mismo. Pidámosle al Señor que tengamos un corazón para vivir de esta manera.
Feliz Pascua de resurrección para toda la comunidad, y que la bendición de Dios, Padre, hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos, Amén.