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70º aniversario

La comunidad del Instituto Almafuerte tuvo su gran festejo

Docentes, directivos y alumnos de todas las épocas se reunieron en una celebración inolvidable. Casi mil personas colmaron el Microestadio. GALERÍA DE FOTOS.
6 de mayo de 2023 - 15:06

Fue una noche que nadie que haya estado presente podrá olvidar: el Instituto Almafuerte cumplió 70 años y su comunidad lo celebró a lo grande, con un evento multitudinario en el Microestadio Municipal.

La convocatoria había comenzado en enero y rindió sus frutos, ya que a pesar del mal tiempo casi un millar de personas se acercaron al polideportivo, espacio que fue brindado por el Municipio para que el festejo tenga todas las comodidades posibles.

Allí, directivos, docentes y alumnos de todas las épocas se reunieron para homenajear al que fuera el primer colegio secundario de Pilar, allá por 1953 y gracias al tesón de un grupo de vecinos que puso manos a la obra sentando un precedente que se mantuvo a lo largo del tiempo.

“Esta va a ser una fiesta para todos los que han pasado por el Almafuerte, sin ningún impedimento”, anticipaba en la previa Omar Bouvier, exalumno y uno de los que se puso al hombro la organización. En efecto, integrantes de gran cantidad de promociones se hicieron presentes para reencontrarse y recordar.

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Omar Bouvier, entre Carlos Carey y Eduardo Gómez, cortando la torta del Instituto Almafuerte.

Luego del evento, el vecino concluyó en que “fue un festejo fantástico, en un lugar divino. Quedamos todos sorprendidos porque no esperábamos tanto lujo y tan buena decoración”.

Encuentro

El evento, conducido por Lala Colman (egresada 1989) y Oscar Mascareño, contó con varias instancias.

Luego de una bienvenida, los presentes –a los que se les colocaba un distintivo con el escudo del colegio- eran conducidos a la mesa reservada para su promoción. Además, quien también formó de la partida fue el intendente Federico Achával, quien dirigió palabras de felicitaciones para la comunidad educativa del Almafuerte.

Entre los oradores también estuvieron exdocentes y directivos, sobre el escenario preparado para la ocasión. A su vez, en un video se proyectaron fotografías de las diversas promociones.

La comisión organizadora aportó tortas, manteles, servilletas, utensilios, vasos y platos descartables, entre otros gastos. Además, las colaboraciones aportadas el propio viernes fueron colocadas en urnas: luego del recuento se separarán los gastos realizados y lo que sobre será entregado íntegramente al colegio.

Por otra parte, alumnos actuales de la Secundaria también se hicieron presentes vendiendo rifas, con el objetivo de recaudar fondos.

Como en todo cumpleaños, no faltaron la torta ni el brindis, para luego dar paso al baile. La fiesta se extendió hasta las 3 de madrugada del sábado, tal como el aniversario merecía.

Varias generaciones se entrecruzaron a lo largo de la noche, todas ellas protagonistas de la vida de la escuela, como Carlos Carey (egresado, docente, vicedirector y director, nada menos), el querido docente Hugo Moreno y la entrañable Pochi Muldowney, histórica preceptora, entre muchos otros que no quisieron perderse el evento.

“Fue una ratificación del espíritu del Almafuerte –expresó Carey a El Diario-, que goza de una trayectoria marcada por la identidad y la pertenencia”.

Trayectoria

El Instituto Almafuerte comenzó sus actividades el 20 de abril de 1953, siendo sus creadores Haydeé Lagomarsino (quien además fue la primera directora), su marido Roberto Girerd, Domingo Marone, Rafael García, Leonor Ceberio y Miguel Morcelle. En ese momento, el intendente era Floriano Benito López, quien estuvo presente en aquella jornada iniciática.

El establecimiento siempre funcionó en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Alsina, por lo que su historia constituye también un patrimonio histórico, arquitectónico y urbano más allá de lo educativo.

En sus comienzos, el colegio se llamó Instituto Adscripto Mixto Gratuito de Enseñanza Secundaria, siendo pionero en Pilar. El nombre “Almafuerte” surgió en 1956 y fue votado por los alumnos.

Desde el primer día, el Almafuerte enarboló la bandera del cooperativismo, principio que sigue sosteniendo siete décadas más tarde.

Tres años después de su apertura el colegio fue reconocido como tal, mientras que hacia 1960 la sección Primaria inició sus actividades encabezada por su directora Noemí Ferretty.

En 1978 se creó a Asociación Cooperadora de Padres, la que trabajó codo a codo con docentes, comerciantes, vecinos y exalumnos en el crecimiento y sostén de la institución, logrando un mojón en la vida de la entidad con la compra del edificio cuando el desalojo era inminente.

Corría 1981 cuando la Cooperadora incorporó al Instituto Nuestra Señora de Fátima, cedido por la orden religiosa Siervos de María, convivencia que aún se mantiene.

Al año siguiente se concretó la compra del terreno aledaño, en donde se construyó un ala nueva dando lugar al edificio actual, a lo que luego seguirían el gimnasio y el edificio de primaria, en propiedades ubicadas en las manzanas aledañas.

Una trayectoria de esfuerzo, dedicación y logros a pulmón. A 70 años de su creación, el que fuera el primer colegio secundario de Pilar vivió su gran fiesta, celebración merecida que fue también una reafirmación de amor y compromiso.

Carlos Carey: “Nuestros alumnos nunca serán clientes”

La vida de Carlos Carey y la del Instituto Almafuerte se han entrecruzado y dejaron huellas recíprocas: egresó como alumno en 1966, comenzó su carrera docente en 1971, fue vicedirector en 1976 y tomó la dirección en 1990, nada menos que hasta 2016.

Por supuesto, estuvo presente en el festejo de este viernes ya que, como él mismo repite, “el Almafuerte tiene una impronta muy fuerte”. A lo largo de la noche se cruzó con infinidad de antiguos colegas y alumnos, con los que compartió recuerdos y anécdotas.

Carey conoce como pocos la idiosincrasia del Instituto, por lo que calificó al festejo como “una ratificación del espíritu del Almafuerte”.

“Es una escuela cooperativa –destacó-. Con los recursos que pudo generar se fueron comprando el edificio principal y el resto de las instalaciones”. Además, resaltó que “es un proyecto humanístico en el que los alumnos están lejos, lejísimos, de ser clientes que pagan una cuota”.

Entre los hechos más destacados, resaltó cuando en 1978 “la dictadura cívico militar cambió la ley de alquileres y el Almafuerte casi es desalojado. Toda la comunidad de Pilar colaboró, por ejemplo comerciantes o profesionales, para poder comprar el edificio y ser al fin propietarios”.

Al ver el camino recorrido, quien fuera docente y directivo mantiene la convicción de que “las cooperativas bien administradas generan muchos recursos, sin descuidar el espíritu de enseñanza humanista”.

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