Es parte de la historia de nuestra querida nación. Fue un hecho histórico de la vida y la muerte de un verdadero patriota de corazón, hasta su último aliento. Un cristiano con toda su alma que imitó a Jesús porque “los amó hasta el extremo” (Jn. 13,1). Vivió las enseñanzas de su Maestro. Él nos deja un gran ejemplo para nuestra vida cristiana y patriótica.
La columna del Padre Sayu: Argentino murió como Jesús
El sacerdote indio que durante años estuvo a cargo del Instituto Verbo Divino, comparte una reflexión en vísperas de las Pascuas.
Es el mayor Argentino del Valle LARRABURE (coronel post mortem). Toda su existencia fue una entrega total al servicio, un héroe para nuestra patria, un mártir de Dios.
Los integrantes del PRT -ERP lo secuestraron el 10 de agosto de 1974, cuando embistieron la fábrica Militar de Villa María. El motivo de los subversivos era robar armamento y municiones para utilizarlos en las futuras acciones guerrilleras.
El secuestro del mayor tucumano fue uno de los primeros objetivos de aquellos sangrientos en el ataque, porque tenía conocimiento científico de armas, explosivos, arsenal militar de FAA y FFSS en la defensa integral de Argentina.
Quisieron doblegarlo para que entregara sus conocimientos, pero traicionar a la patria era algo imposible de pensar, ni en sueños lo haría, porque sabía muy bien que, al hacerlo, habría consecuencias irreparables para miles de argentinos. Es decir, si los revolucionarios recibían el conocimiento sobre los armamentos, esto provocar la muerte de innumerables argentinos y así destrozaría a toda la Nación. Eran irrenunciables sus grandes convicciones patrióticas y sus valores. No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos (Jn 15, 13) y por la patria.
Por esto comienza su Calvario fue arrojado en un pozo de dos metros de largo por uno y medio ancho, cavado en una vivienda. Ahí en condiciones infrahumanas y sin poder ver la luz del sol, fue torturado atrozmente, física y psicológicamente. Este gran patriota vivió este tormento durante 372 largos días, hasta fue martirizado por la Patria. El 19 de agosto de 1975 su cuerpo fue encontrado acribillado y sin vida.
El mayor Argentino entregó su propia vida a los verdugos para que otros argentinos no mueran. También quizá, lo habría iluminado las palabras de Juan Pablo II la vida del otro es un don para mí. Ahí está el espíritu de su doble nobleza: verdaderamente un mártir de Dios y de la Patria.
Desde la prisión logró enviar ocho cartas a sus seres queridos. Ellas llevaban en sus palabras: el amor y fidelidad a Dios, a su Patria Argentina, a su Ejército, y obviamente como dice textualmente: “a mi muy amada esposa, para que sobrepongas tu abatido espíritu por la fe en Dios”. “A mis hijos, para que sepan perdonar”. Porque también perdonó a sus verdugos, imitando a Jesús (Lucas 23, 35). Ahí está la vivencia propia de la imitación de Cristo.
En medio de los suplicios, el mayor rezaba para que el tentador no le abate el espíritu cristiano. Y cantaba el himno nacional también para mantener sus convicciones e ideales patrióticos.
Éstas y otras virtudes vividas y otras tantas que hay, la Santa Sede da el nihil obstat para que la Causa de Beatificación y Canonización del siervo de Dios Argentino del Valle Larrabure. Que este siervo de Dios interceda por su queridísima Argentina, por los Veteranos y los héroes Caídos en la Guerra de Malvinas, por los miembros de FAA y FFSS y sus auxiliares y todas sus familias.
Viva la Patria. Argentino del Valle Larrabure, presente. FELIZ PASCUA
[ Cf. MIRANDA, S., Argentino del Valle Larrabure: mártir de Dios y de la Patria, Buenos Aires, Ágape, 2024. LARRABURE, A.C., Un canto a la Patria. A mi padre, Coronel Argentino del Valle Larrabure, Buenos Aires, Edivérn, 2006]. Saju SVD,