“Necesito sentirme útil a la comunidad. Disfruto ser útil, estar al lado del que más lo necesita, es la vocación de servicio que demostró Eva Perón”, expresaba Elsa Basualdo cada vez que tenía la oportunidad.
Elsa Basualdo, una discípula de Evita que hizo historia en Pilar
La mujer murió este sábado a los 70 años, tras sufrir una dura enfermedad. Dejó un recorrido de militancia, servicio social y el orgullo de haber sido la primera mujer en ser elegida concejal de Pilar.
Basualdo abrazó al justicialismo desde pequeña. Tras militar a lo largo de la década de 1970 llegó en 1983 al Concejo Deliberante. “Tuve el honor de participar en la lista de Luis Lagomarsino”, recordaba hace varios años en entrevista con El Diario.
Así se convirtió en la primera mujer que llegaba al HCD local, mérito que compartió con Nélida “Coca” Domenech, del MID.
En aquel entonces, definió a sus compañeros del recinto como “gente muy noble, muy leal. Era un honor ser concejal: significa servir y entregar todo por el pueblo, al que hay que representar de la mejor manera posible”.
Trayectoria
Elsa había empezado su carrera política en el ‘70, militando en la Juventud Peronista (Brigada “Guardia de Hierro”), junto a gente como Marta Rodríguez, Mafalda Alberini y Pocho Sosa. En los tenebrosos años de la dictadura su labor social no disminuyó, “porque para ayudar no hace falta estar en un partido, es una forma de vida, de estar al lado de la gente cuando te necesita. Eso es realmente ser peronista”.
Su puesto en el Legislativo duró hasta 1987. Cuando se preparaba para ser parte del gabinete del reelecto Luiso Lagomarsino, la sorpresiva muerte del caudillo -dos días después de asumir- provocó su renuncia, “porque no quise involucrarme hasta que no hubiese otro intendente elegido por el pueblo”.
Retornó en 1991 de la mano de Jorge Telmo Pérez, para trabajar en Acción Social: “Le dedicaba 14 horas por día, me gustaba irme última, apagar la luz”. Su currículum incluye además un paso como Secretaria de Producción en épocas de Alberto Alberini, fue delegada regional del Instituto Provincial de Acción Cooperativa y hasta Secretaria de Gobierno en Luján, hasta el año 2000.
Hija de un militar y una radical (“a la que terminé haciendo peronista”), esta mujer que pasó dos noches en la calle esperando para entrar al velorio de Perón se apoyaba en Evita: “Entregó su vida, hasta último momento estuvo trabajando y luchando por los trabajadores”.
Sus restos descansan en el cementerio de Pilar, la ciudad a la que le entregó su vocación de servicio.