Con 24 años, el pilarense Álvaro Biderman tiene en claro aquello de que es más importante el camino que la posada. Sobre todo, cuando los sueños que se tejieron en la infancia se deslizan por ese sendero que comenzará a transitar el próximo 1º de abril cuando inicie su travesía a caballo hacia los Estados Unidos.
El sueño del pilarense que busca llegar a Estados Unidos a caballo
Álvaro Biderman tiene 24 años y busca recorrer 14 mil kilómetros a caballo hasta llegar a la ciudad de Nueva York. Partirá el próximo 1º de abril. Estima que le demandará unos siete años.
"Todos estamos en la búsqueda de la felicidad y el sentido de la vida y no hay mejor vehículo para encontrar ese sentido que tus propios sueños", reflexiona el joven ex alumno del Instituto Nuestra Señora del Pilar que desde que era un niño jugaba a ser cowboy en los sillones del living de su casa.
El inexplicable amor que siente por los caballos, que lo llevó apenas terminado el secundario a trabajar como peón de campo, sitio donde -asegura- "me sentía pleno", lo pondrá ahora a conquistar una hazaña hasta ahora inédita: recorrer la distancia entre 13 mil y 14 mil kilómetros que le demandará, estima, entre cinco y siete años.
"Somos un equipo de cuatro, un humano y tres caballos", anticipó Álvaro, que dio a conocer su cruzada días atrás a través de su página de Instagram (@alvarorevolucionario) y desde entonces sumó 45.500 seguidores, entre ellos el famoso torero español Francisco Rivera, hijo del fallecido Paquirri.
Tal como explicó, tiene previsto alternar la monta de los equinos. De los dos que funcionen como sustitutos, uno de ellos se trasladará atado, es decir como pilchero, y otro lo hará suelto.
Hasta el momento, son pocas las precisiones que tiene acerca del viaje. Algunos posibles itinerarios apuntan a bordear la Cordillera de los Andes, para llegar luego hasta Colombia, continuar subiendo por Panamá, Centro América por las costas del Pacífico hasta Estados Unidos y desde allí iniciar el último tramo del recorrido, que culminará en Nueva York.
Sin embargo, las escasas certezas no lo asustan. "Siento que la incertidumbre y también el miedo es parte del camino, y tampoco tengo un tiempo, si alguna playa me gusta me puedo quedar tres o cuatro meses. No quiero llegar rápido, quiero llegar lejos", explica, al tiempo en que asegura que "hay que confiar en la vida cuando te tirás a tus sueños".
"Desde que tengo uso de razón sueño con el lejano oeste, me pasaba tres o cuatro horas por día jugando a eso por diversión, sin perspectivas económicas o materiales", recordó el joven, tercero de cuatro hermanos, que ya a los 14 años durante las vacaciones familiares se escapaba para pasar el día con los paisanos que alquilaban caballos y que a los 16 años se fue solo a dedo a Bahía Blanca a visitar a su abuela.
En la actualidad y desde hace un año y medio está radicado en Chapadmalal, luego de un período donde estuvo a punto de abandonar sus sueños. Años en los que trabajó como agente inmobiliario. "Desde que somos adultos muchas veces empezamos a enfocarnos en lo económico y a desenfocarnos de nuestros sueños", afirmó Álvaro que busca que su experiencia resulte motivadora para otros jóvenes y no tanto, de ahí su deseo de documentarla y compartirla en redes sociales.
"Tenemos que pensar qué hacíamos cuando éramos chicos, cuando no teníamos miedos ni el foco en el dinero y tenemos que tener la valentía y la confianza en salir a buscar eso", enfatizó.
Prueba de ellos son las decenas de personas de distintas partes del mundo que apenas supieron de su historia ya lo invitaron a alojarse en su casa durante el recorrido. Y los sponsors que ofrecieron ayuda económica.
Hasta ahora solo queda terminar de definir cuáles son los caballos con lo que se desplazará, que, cabe aclarar, no son propios sino que llegarán de la mano de alguno de los criadores que se ofrecieron a aportarlos. Eso determinará el punto de partida del viaje.
"No tengo plata pero confío en mis sueños y se que la vida es generosa con los soñadores", concluyó el autodenominado: "jinete suelto por el mundo".