Uno de los hits de la gastronomía regional que más cobró fama en los últimos años llegó a Pilar el año pasado de la mano del restaurante La Tucumanita, emblema de la comida norteña en Pilar. Se trata del elogiado sándwich de milanesa tucumano, que según los paladares expertos es la mejor expresión de este clásico de la gastronomía argentina.
El sándwich de milanesa más rico de la Argentina que es furor en Pilar
Precisamente, la impronta que le aporta la provincia que vio nacer a Mercedes Sosa es aquella que lo ubica por encima de sus pares. Y esta fórmula es la que replica a la perfección la casa de comidas ubicada en Víctor Vergani 578.
Aunque parezca secundario dentro de un plato donde la fortaleza son las lonjas de carne empanada frita, el pan tiene un protagonismo impensado en el sándwich tucumano. Así lo afirmó Claudio Sosa, propietario de La Tucumanita, convocado a revelar el secreto de la pieza culinaria oriunda de sus tierras que ganó numerosos devotos pilarenses, en su mayoría jóvenes, desde su incorporación a la carta en septiembre del año pasado.
De cáscara blanda y con apenas algo de miga, el pan sanguchero y sus particulares características tienen un sentido: fundirse con los sabores del relleno.
"Una de las cosas esenciales es el pan que lo hace especialmente para esto una panadería de Pilar. Es mas livianito y la cáscara no es tan dura", afirmó Sosa, mientras aclaró que "sale tibio, pero no tostado", a fin de que no pierda la suavidad de su textura para el paladar.
La milanesa, por su parte, también esconde sus tips, entre ellos la elección del corte de carne: siempre nalga. El empanado, jamás doble, está hecho a base de huevos, leche, perejil y pan rallado. La cocción dura apenas unos minutos para garantizar la ternura.
En cuanto al relleno del sándwich, el mismo se compone de varias fetas de carne colocadas una encima de la otra, complementadas con tomate y lechuga cortada en tiras finitas.
Para los amantes del picante, el toque de gracia lo aporta el aderezo a base de mayonesa, mostaza, pimienta y ají molido, que a diferencia de lo que ocurre en Tucumán donde se coloca de forma universal, se ofrece de forma opcional.
El plato, que llegó a La Tucumanita en septiembre del año pasado y que desde entonces ganó gran aceptación entre los pilarenses, cuesta $2.600.
El restaurante está abierto de martes a sábado a partir de las 19:30. Solo para consumo en el salón.