Desde hace años, Pabla Marcelina Villalba conoce de cerca lo que significa el heroísmo del personal de salud. Cuando a su hijo Patricio lo atropelló un tren, supo del incansable trabajo de quienes dejan sus horas y a veces su vida en pos de curar, asistir y acompañar a los demás. Y la pandemia le dio la posibilidad de devolver con sus manos mucho del enorme trabajo de los médicos, enfermeras y personal auxiliar.
Pabla Villalba, la gran aliada del personal de salud en la pandemia
La costurera de Del Viso durante todo el 2020 confeccionó prendas de protección para personal de los hospitales de Pilar, Tigre y zonas aledañas. Ahora sumó kits de higiene para niños en edad escolar.
Así fue como Pabla decidió aplicar sus conocimientos de costura que le permitieron ganarse la vida durante desde hace tantos años, a la confección de indumentaria de protección para el personal de salud. La mujer, que es vecina de Del Viso, desde hace décadas sostiene un emprendimiento de tejidos y da clases de corte y confección, tejido y telar, y el año pasado decidió volcar su espíritu solidario a hombres y mujeres que "están en la primera línea de combate" en esta pandemia. Este año, sumó la confección de kits de higiene para chicos en edad escolar.
La noticia corrió por los hospitales de la zona y cada día llegaban a su casa de Del Viso médicos y enfermeras a pedirle ayuda. Entonces sumó a las Costureras Solidarias de Pilar y a Pilar Emprende y fueron muchas las manos que se ocuparon de cortar y coser a destajo.
"Una noche, como a las 21.30, me tocó el timbre una instrumentista del hospital Falcón para pedirme ropa de protección. Yo no tenía pero le dí los que estaba cosiendo para otro hospital y después logré reponerlos. A veces nos faltaba material porque no se conseguía con todo cerrado, pero yo soy creyente y la Virgen María siempre hacía que surgiese una donación y podíamos cumplir", cuenta. Pabla precisa que su ayuda también llegó a unas 16 salitas de La Matanza y Tigre.
A la hora de cuantificar la solidaridad que generó, Pabla tiene en su haber unos 70 mil barbijos que se repartieron en merenderos, geriátricos y salitas de Pilar, y una cantidad incontable de camisolines y botas para los quirófanos y las salas de terapia. "Tuve apoyo de mucha gente que me donaba materiales, me ayudaba con la logística, llevando y trayendo cuando no se podía circular. Mi familia me entendió siempre y colaboró en todo", agradece esta madre de ocho hijos, abuela de 11 nietos, en pareja hace 39 años.
El paso del DISPO al ASPO, la presencialidad de las clases y la vuelta atrás para evitar contagios no modifican las ganas de ayudar de Pabla. Su taller de costura ahora, además de barbijos, confecciona toallas de mano y bolsitas para armar kits de higiene para los nenes en edad escolar.
"Con mi amiga y socia Yvonne Cleque estamos armando 540 kits, para toda la matrícula de una escuela cercana. Creemos que los chicos son lso que pueden llevar estos hábitos de higiene y cuidado a sus casas", cuenta mientras no deja de apretar el pedal de su máquina de coser.
"Nos gustaría armar una asociación civil para seguir ayudando con loque sabemos, la costura. Yo aprendi de mi mamá, que ayudaba cuanto podía. Ese es el legado que quiero dejarle a mis hijos y nietos", cierra ilusionada.
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