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MUESTRAS DE FE

El Gauchito Gil reunió multitudes en el santuario de Villa Rosa

Como cada 8 de enero, miles de fieles se acercaron a rendirle tributo al gaucho correntino en su día. Hubo música, baile y fuegos artificiales. Una adoración que crece año a año.
Por Redacción Pilar a Diario 9 de enero de 2020 - 00:00

Venerado con devoción, el Gauchito Gil es quizás la figura más convocante dentro del universo de la fe popular argentina. Sus altares teñidos de rojo son moneda corriente en rutas, calles y fachadas. Ayer, se celebró su día y como sucede cada año, el santuario de la Ruta 25 fue una fiesta.
Las celebraciones se iniciaron el martes alrededor de las 17 con la llegada de los primeros fieles. En poco tiempo, la cola ya se extendía por las inmediaciones del predio de Villa Rosa, que bien podría considerarse el “santuario oficial” del gaucho correntino en Pilar. 
La vigilia llegó a su fin a la medianoche, cuando con una explosión de fuegos artificiales se iniciaron oficialmente los festejos, al ritmo del chamamé.
“Hubo más gente que el año pasado”, aseguró Estela Flores, dueña del puesto de recuerdos del Gauchito, cuya fe en la popular figura creció de la mano de su abuelo, el correntino José Sánchez, fundador del santuario local. 

Santo imperfecto
Velas rojas, botellas de vino, cigarrillos encendidos, rosarios, banderas y placas decoran el altar mayor donde, llegan uno por uno los fieles para ofrecer sus plegarias frente a la imagen. 
Así, sin doblegarse por las altas temperaturas, agradecen los favores concedidos al santo pagano, imperfecto, humano, pero con fama de cumplidor y milagroso como ninguno. 
Muchos de los fieles, además, dedican algunas oraciones a la figura de San La Muerte, que también tiene su espacio en el predio. En este caso, las ofrendas consisten en whisky, manzanas verdes y velas blancas y negras.
Cuenta la leyenda que Antonio Gil murió decapitado el 8 de enero de 1878 en el lugar donde hoy se erige su santuario central, en el ingreso a la ciudad de Mercedes en la Provincia de Corrientes. 
Según la misma tradición popular, su primer milagro lo destinó a su propio verdugo a quién le había anticipado -que una vez que lo matara- al regreso a su casa encontraría a su hijo muy enfermo, pero si lo invocaba a él, el niño sanaría, hecho que efectivamente sucedió y marcó el comienzo del mito. 


Merchandising al rojo vivo
Puestos de comida y de recuerdos en torno a la figura del Gauchito se organizan tanto dentro como en las inmediaciones del predio. 
Así, en lo que respecta a los sourvenires, las figuras del santo pagano ronda entre los 250 y los 800 pesos, en tanto que una vela roja se adquiere por 10 pesos. Las remeras, en tanto, cuestan unos 300 pesos. Y si de bijouterie se trata, las pulseras rondan los 80 pesos. 

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