Se hizo conocido con la camiseta de Boca, haciendo un asado, en una imagen que fue viralizada y utilizada como meme en las redes sociales. En ese momento, Maxi Martínez se sintió ofendido y decidió armar una cuenta de Twitter para denunciar las publicaciones, pero la repercusión fue tan grande que terminó convertido en influencer.
Maxi tiene 40 años, vivió siempre en Presidente Derqui, donde jamás fue hostigado por su talla baja. Sin embargo, en los últimos meses conoció lo malo y lo bueno de Internet.
Corazón gigante
-¿Cómo te enteraste de que tu foto se había viralizado?
- Me dijeron mis primos. Al principio pensé que era por Facebook, pero era en Twitter e Instagram, en páginas de chistes y memes. A esa foto la había publicado yo en una cuenta de Boca: ya había subido una haciendo locro y no tuvo repercusión, y la del asado fue en una previa antes de un partido. Cuando esa se viralizó, la mayoría de las cargadas eran de hinchas de River. Me acuerdo de una que decía “Dale me gusta si tus asados son cada vez más chicos” (risas), yo lo tomaba con humor.
Vendedor ambulante, en épocas anteriores “vendía artículos de limpieza, viajaba mucho a Pergamino o San Pedro, me quedaba un par de semanas y después volvía”.
El gusto por la cocina fue heredado de su papá, ya fallecido: “Cuando era chico siempre me quedaba a ayudarlo al lado de la parrilla, y después empecé a cocinar yo, para mi familia y amigos. Me encanta cocinar de diferentes maneras”.
Fama
-¿Qué sentiste cuando viste ese material?
- Entré a ver qué se decía, para reportarlos, pero al final no me enojé, preferí darles una lección porque no hay que discriminar. No vale la pena enojarse con gente que está todo el tiempo sentada frente a una computadora, además me di cuenta de que eran todos chicos, adolescentes, no era gente grande. Ni siquiera van a jugar a la plaza, están todo el día con el celular o la tablet mirando la vida de los demás, ¿para qué voy a renegar?
-¿Te sorprendió tener más de 50 mil seguidores?
- Sí, en un momento la iba a cerrar pero me aconsejaron que la dejara. Siempre estoy publicando mensajes positivos y alguna foto haciendo asado, cuando puedo. También me piden que mande saludos de cumpleaños, que mande suerte antes de un examen… Después les va bien, pero yo le juego a la quiniela y no saco nada (risas).
-Gracias a un tuit, lograste que empezaran a arreglar tu calle (Dinamarca, en Toro)…
- Los primeros reclamos empezaron en 2001 o 2002, juntamos firmas, carpetas… Nunca nada, hasta que aconsejaron sacarme una foto en la calle. La publiqué un domingo y esa misma noche me mandaron un mensaje del Municipio, y al otro día vinieron. Las obras ya empezaron, aunque mi sueño es verla asfaltada.
Mensaje
Sin embargo, Maxi sabe que no todos pueden tomarse las cosas de la misma manera, por lo que expresa: “Algunos son más chicos y se deprimen. Pueden terminar mal si los cargan mucho por Internet, más si el acoso sigue en la escuela. Yo en la calle nunca lo sufrí, solo en Internet”.
Y recuerda que su infancia “tenía apoyo de mi familia, en la escuela también. Cuando ingresé a 1º grado me juntaba con mis primos de 7º, ¿quién me iba a decir algo? Las maestras me decían que jugara con los de mi edad, pero no les daba mucha bolilla. Cuando ellos egresaron, igual los que iban a 7º decían ‘hay que cuidar a Maxi’”.
-¿Tu mensaje puede ayudar a gente que se siente acosada en Internet u otros lugares?
- Sí, les aconsejaría que no respondan, o que les digan que ante los ojos de Dios somos todos iguales, como dije yo. Con respeto y humanidad se llega lejos.
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Seguidores tiene Maxi en su cuenta de Twitter: @MaximlianoMart3.