Con un mensaje en las redes sociales, una comerciante de Villa Rosa intenta salvar su negocio. Para ello anunció una decisión que resulta al menos novedosa. Puso en alquiler un pequeño espacio de su pizzería para poder seguir pagando un alquiler de $8.500 mensuales.
La mujer tiene un gasto fijo entre alquiler, garrafas y servicio de electricidad por encima de los $20.000. Se le suma la materia prima que en cuatro meses triplicó su valor: $5.000 a cerca de $15.000 mensuales. La baja de las ventas, calcula un 50% en los últimos 60 días, claro, no ayudan.
“Tengo muchos clientes que ya no me compran y me cuentan que es porque se quedaron sin trabajo o porque no llegan a fin de mes y la verdad que mi rubro ya pasó a ser un lujo”, contó Kelly a El Diario.
La pizzería “Mi Pueblo” está ubicada sobre la calle Almirante Brown en Villa Rosa. La propuesta de subalquilar lanzada por Kelly tuvo en un día varias ofertas, las cuales analiza, porque quiere poder ayudar también a quien comparta su local.
“Como pido $100 por día vinieron varios que ya tienen negocios para poder tener una boca más de venta, pero me interesó una chica que se quedó sin trabajo y hace productos de repostería, creo que está bueno que pueda ser una entrada para ella también”, explicó Kelly.
La joven explicó que la caída de las ventas, los tarifazos y los aumentos, fueron un mazazo a su comercio: “dicen que la suba del dólar no nos afecta, a mí me dio directo a la cabeza”, remarcó la vecina de Villa Rosa, que contó: “el sueldo de mi marido ahora viene al negocio, cosa que antes no pasaba y la verdad es que nos estamos resistiendo a tener que cerrar y buscamos alternativas como esta que se me ocurrió”.
Para no cerrar, una comerciante alquila parte de su pizzería
Solidaridad
Kelly tiene una historia emotiva y no sólo por su solidaridad con los vecinos para quienes junta ropa, organiza ollas populares e incluso ayuda con platos de comida en su local.
“Últimamente viene mucha gente a pedir comida, hay cinco chicos todos los días, un señor muy grande todos los mediodías y una anciana que vive acá a la vuelta y ya no tiene ni los remedios que antes recibía y necesita ayuda”, dijo la mujer.
Marcada por la crisis, Kelly aseguró que se le vienen “todos los fantasmas” y contó que en ese local angosto y largo en el que hoy tiene su pizzería, funcionaba el depósito del supermercado “El Chileno”, que era de su familia y que en diciembre de 2001 vio como lo saquearon e incendiaron.
“Después del saqueo y de un robo muy violento en mi casa nos fuimos y 12 años después volví a Villa Rosa y acá estoy”, relató la vecina que señaló: “mi papá no quiso saber nada y en marzo de 2016, dijo otra vez esto no y se fue a vivir a España”.
Al mismo tiempo que aseguró que en la última semana su hermana, que tenía un bazar en Matheu, se fundió con la escalada del dólar y tuvo que cerrar porque no podía reponer la mercadería y cumplir con los proveedores, alquiler y servicios.
“A nosotros Villa Rosa nos sacó mucho y a la vez es mi pueblo y yo soy así y fui criada así, siento que tengo que ayudar, no me puedo quedar de brazos cruzados o no ver que hay gente que necesita igual o más que yo y no hacer nada”, enfatizó Kelly.
Reciprocidad
La comerciante villarosense contó que en plena suba del dólar, hubo proveedores que la llamaron y se acercaron para dejarle mercadería antes de que aumentara: “por tener buena conducta de compra y pago realmente me dieron una mano grande”, explicó.
“En 2001 la policía nos tenía mientras saqueaban nuestro negocio y lo perdíamos todo, pero volví y no puedo no ver gente que necesita”. KELLY NÚÑEZ