Se cumplió un año de la muerte de Sol Laborde, de 16 años. Fueron 365 días sin que su familia pueda abrazarla, sin que sus amigos puedan charlar y reírse con ella, sin que su bebé Tahiel tenga a quién decirle mamá. La lucha de sus seres queridos no cesa, como tampoco lo hace el dolor que sienten. Por esta razón, marcharon a la puerta de la Maternidad Meisner donde perdió la vida luego de dar a luz.
Juan, hermano mayor de la joven, habló con pilaradiario.com y explicó que “lo único que queremos es que mejore la atención de la salud en Pilar”. “A la mañana fuimos al cementerio y después fuimos hasta el hospital a hacernos sentir, a mostrar que no nos olvidamos que el intendente (Nicolás Ducoté) dijo que nos iba a dar una respuesta”, expresó. “No queremos plata, no puedo comprar una hermana y a Sol nadie me la va a devolver, sólo me quedó mi sobrino y los recuerdos. Lo que estamos pidiendo es que se esclarezca lo que pasó, que la persona que lo hizo se haga cargo. No me gustaría que una persona pierda su trabajo, sólo quiero que trabajen como deben hacerlo”, siguió.
Los familiares de Sol, creen que la causa del fallecimiento fue una mala aplicación de medicación suministrada por suero que habría causado una reacción en el cuerpo de la chica.
Durante la manifestación, llevaba a cabo el martes, ninguna autoridad se hizo presente, pero el eco de los aplausos y el pedido de justicia fue una constante durante la movilización, de la cual participaron familiares de otras personas que fallecieron en el nosocomio derquino.
“Lo único que queremos es que mejore la salud en Pilar”
Fortaleza
Mientras tanto, la vida continúa, y los Laborde saben que tienen que seguir adelante, sobre todo por el pequeño Tahiel, que conoció a su mamá por fotos. “Él es el que nos da fuerza día a día, fue un año muy duro. Ir a la casa de mi mamá y no verla a ella, ver su cama como ella la dejó, con su osito arriba. Pero seguimos peleando, mi mamá siempre trata de estar fuerte, aunque sé que no está bien. Yo soy el mayor y trato de acompañarla, al igual que mis hermanos”, contó Juan, que cuatro años atrás perdió a otro hermano.
“Tenía cáncer y sabíamos que ese podía ser el desenlace pero lo de Sol no. Me acuerdo que el domingo a la mañana me mandó un mensaje avisándome que el lunes le daban el alta; quería que a la noche fuera a cocinarle algo y le dije que sí, que el lunes a la noche iba y le hacía la comida. Pero ni siquiera llegué a verla”, relató.
Entre el dolor, afortunadamente a Tahiel lo que no le falta es amor. Tanto la familia de su mamá, como la de su papá se encargan de darle “todo lo que Sol le daría”. Incluso los amigos de la adolescente se convirtieron en tíos postizos del pequeño y lo llevan a pasear siempre que pueden.
“Está dos o tres días con el padre y después con nosotros. En sí no tiene casa porque está en la casa de todos. Muy contenido por todos. A su mamá la conoce por fotos y le da besos. Ayer se vivió un momento muy duro porque empezó a decir mamá”, dijo, emocionado.
Y como si fuera una jugada de la genética, Tahiel es idéntico a su mamá. “Veo a Sol en él, tiene sus gestos, la misma risa. Es algo difícil de explicar, hasta se levanta de mal humor como ella”, cerró, intentando reír.
“No nos olvidamos que el intendente dijo que nos iba a dar una respuesta”. JUAN, HERMANO DE LA VÍCTIMA.