La colocación por parte del Municipio de 3.000 unidades de reductores de velocidad denominados “tortuguitas” o “tachas”, sigue despertando críticas y elogios desde distintos sectores de la sociedad.
Fabián Pons: “Las tachas son un símbolo de impotencia”
En este caso, quien opinó fue el experto en seguridad vial, Fabián Pons, quien preside el Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM). En diálogo con el programa Materia Prima (FM Plaza 92.1 Mhz), el especialista explicó que, aunque son agresivas para las suspensiones de los vehículos, “el gobierno municipal tiene razón en que si no se pone alguna forma de reducción de velocidad, los mismos que se quejan son los que después transgreden”.
“Somos una sociedad terriblemente hipócrita. Si no se hubiesen puesto las tachas le estarían reclamando al intendente que no hace nada por reducir las velocidades. Estamos llenos de siniestros, hay excesos de velocidad y se choca por todos lados. Cuando se trata de calmarlo te van a decir que no es el mejor método. Exacto. Pero cuál es el método que se respetaría”, manifestó Pons que, de cualquier manera, aclaró que “son malas, incómodas y rompen los autos y, a veces la solución termina siendo peor que el problema, pero no sé si este es el caso”.
Con más de 20 años de trabajo sobre la prevención vial en Pilar, Pons reconoció que “las tortugas son un símbolo de impotencia de no saber cómo pararte”. En este sentido, agregó: “No hay que buscar ser más agresivos, si la solución es peor que el problema estamos mal, pero la otra cuestión es si a nosotros nos dicen ‘gente, esta esquina es peligrosa, vamos a circular con precaución’, pongo cartelería, luces intermitentes, advierto, pongo carteles inteligentes pero la gente sigue cruzando igual y bueno, alguna solución voy a tener que encontrar”.
“Creo que a ningún intendente se le ocurriría poner este tipo de reductores de velocidad si todo el mundo respetara las velocidades y no hubiese ningún inconveniente. Si no hubiese puntos negros y ningún tipo de problemas. Si ponen un lomo de burro está mal, si ponen tachas está mal, si ponen agentes está mal, si ponen controles de velocidad es recaudatorio. Entonces no hay nada que nos venga bien”, cerró.
¿El reductor de velocidad que él recomienda? Los grandes lomos de burro que generalmente están próximos a cruces peatonales. “Permiten que los dos ejes del vehículo queden encima de ese lugar entonces son mucho menos agresivos pero muchísimo más costosos”, concluyó.
120
Reductores de velocidad con este sistema se colocaron en todo el distrito. Un total cercano
a las 3.000 “tortuguitas” o “tachas”, ya que el número depende del ancho de la calzada.