En la noche del sábado Lucas, joven pilarense, decidió salir a festejar el cumpleaños de una compañera de colegio junto a sus amigos. El lugar elegido para la celebración, fue el boliche D3, de ruta 8, pero lo que comenzó como una noche para divertirse, terminó con una denuncia por discriminación.
De acuerdo a lo que contó Claudia, mamá del adolescente, al chico no lo dejaron ingresar al local bailable por sufrir sobrepeso, mientras que al resto de sus compañeros sí le permitieron el ingreso. Por esa razón, decidió elevar una denuncia ante el INADI.
En diálogo con El Diario, la mujer detalló: “El sábado, tipo tres de la mañana, decidieron ir a D3. En la puerta dejaron entrar a todos, menos a mi hijo. Se limitaron a decirle que él no podía entrar pero no le dieron ningún motivo. Cuando los amigos se dieron cuenta que él no había entrado, salieron y decidieron irse todos con mi hijo”.
Cuando el adolescente le comentó a su mamá lo sucedido, ella ni lo dudó. Indignada y con profundo dolor, decidió comunicarse con el INADI en donde, primero, la derivaron al RENCAP, organismo gubernamental que regula el Control de Admisión y Permanencia en eventos y entretenimiento. Una vez que se comunique con el RENCAP, desde el ente relevarán la denuncia al INADI, y allí el reclamo seguirá su curso legal.
“Mi hijo pesa 138 kilos y se ve que en el boliche consideraron que no va con la estética de ese lugar. Implícitamente, dejando entrar a todos sus amigos menos a él, le mostraron por qué no lo dejaban entrar”, agregó.
“Como mamá me da mucha impotencia y sabés que hacés la denuncia pero no pasa nada. Al boliche no le van a hacer nada y a mí me jodió mucho lo que pasó porque lo tocaron a mi hijo. Él me dijo que no me preocupe, si le dicen cosas, no les da bola. Siempre trata de minimizarlo”, acotó.
Denuncian a un boliche por discriminación
La madre de un adolescente dice que a su hijo no lo dejaron entrar a D3 por tener sobrepeso. El local habla de malentendido.
Respuesta
En tanto los dueños del boliche, sostuvieron ante El Diario que “debe haber sido un malentendido”. “Nosotros nos reservamos el derecho de admisión y permanencia por cuestiones de vestimenta, si vienen chicos con gorra o visera o están muy alcoholizados, pero no discriminamos”, sostuvo Maximiliano Raimundi, uno de los socios del bar.
“Acá vienen chicos con discapacidad, en silla de ruedas, con enanismo e incluso chicos de un colegio para sordos que supuestamente dicen que con la vibración sienten la música, y bienvenido sea que vengan a divertirse. Es muy raro que si pasó todo su grupo no pase él. Quería hablar con la madre pero fue tan al choque que puse a mi abogado para que hable con ella”, continuó.