ver más
LA COLUMNA DEL PADRE SAYU

¿Tienes un palenque para rascarte?

Por Redacción Pilar a Diario 23 de julio de 2017 - 00:00
El famoso Terry Dobson (1937-1992) fue el pionero norteamericano que viajó a Japón a aprender el aíkido.
Cuenta que una noche volvía a casa en el metro de Tokio. Entró en el vagón un hombre ebrio, comenzó a asustar a los pasajeros con gritos y tratando de arrancar una barra de metal del vagón.
Terry se levantó lenta y deliberadamente para poner a prueba su práctica del aikido en la vida real, sintiéndose llamado a intervenir para prevenir un daño. Era un caso claro de legítima defensa, mientras los demás pasajeros permanecían paralizados en sus asientos
Entonces recordó las palabras de su maestro: "El aikido es el arte de la reconciliación y quien lo considere como una lucha, romperá su conexión con el universo. En el mismo momento en que tratas de dominar a los demás, estás derrotado. Nosotros estudiamos la forma de resolver los conflictos, no de iniciarlos”.
Al verle, el borracho lo insultó: -¡Ah, un extranjero! ¡Lo que tú necesitas es una lección sobre modales japoneses!- y se dispuso a lanzarse sobre Terry.
Pero alguien gritó en voz muy alta y divertida: -¡Eh!.
El borracho, sorprendido, se dio la vuelta y vio a un diminuto japonés de unos setenta años que permanecía sentado. El anciano sonrió con alegría al borracho y le saludó.
- ¡Venga aquí!
- ¿Y por qué diablos debería hablar contigo?
- ¿Qué has estado bebiendo? —preguntó el anciano.
- He bebido sake y ése no es asunto tuyo- vociferó el borracho.
- ¡Oh, muy bien! -replicó el anciano- ¿Sabes? A mí también me gusta el sake. Cada noche, mi esposa y yo  tomamos un sake en el jardín. 
Y siguió hablando.
A medida que escuchaba al anciano, el rostro del borracho comenzó a dulcificarse.
Estoy seguro de que tienes una esposa maravillosa.
-¡No! -respondió el obrero-. Mi esposa murió...
Y entonces, sollozando, se lanzó a contar el triste relato de la pérdida de su esposa, de su hogar y de su trabajo, y se mostró avergonzado de sí mismo.
Cuando el metro llegó a su parada, Terry estaba saliendo del vagón, alcanzó a escuchar cómo el anciano invitaba al borracho a ir a su casa para contarle más detalladamente todo aquello y aún pudo vislumbrar cómo se sentaba cómodamente en el asiento y apoyaba su cabeza en el regazo del anciano…
La actitud y el acercamiento de Jesús con los rechazados de la sociedad fue el gran éxito de su misión (Mateo 9, 9-13).
Todos necesitamos un Terry, para alentarnos y sacarnos del pozo de la tristeza, soledad…
¿Acaso nuestros amigos son otros Terrys?
MUY FELIZ DÍA DEL AMIGO


Pueden escuchar los micros del padre Sayu, "Con Jesús y María Mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: sajusvd@gmail.com 
 
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar