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FOTO CON HISTORIA

Chichita Fortez, como Penélope Glamour

Por Redacción Pilar a Diario 16 de abril de 2017 - 00:00
La belleza juvenil de Edith Concepción Fortez, Chichita para todo el mundo, en una imagen de 1949, posando junto a un impecable Ford T modelo 1925. 
Para ese entonces, la que fue una de las docentes que marcó época en el distrito, tenía apenas 19 años y ya era una vecina conocida del centro de la ciudad, hija de Miguel Trinidad Fortez, uno de los primeros periodistas de Pilar y fundador del periódico El Imparcial.
Aquel Ford T era famoso entre los pilarenses de aquellos años. En su libro "Mi Pilar de los ‘60”, su autor Gustavo Urroz aseguraba que, por las noches, los chicos se lo empujaban hasta la vereda, como una picardía hacia su maestra…
Chichita nació en 1930 y falleció en 2014. Algunos años atrás, en una nota con El Diario de 2008, recordaba que en sus comienzos desempeñó funciones en la zona de Empalme (así se conocía a la hoy Fátima), hasta donde llegaba en el carro del lechero en los días de lluvia.
A pesar de las carencias, hablaba maravillas de aquella experiencia y aseguraba  que la chance de convertirse en directora de la Escuela Nº 18 de Villa Morra le llegó "gracias a los 14 puntos que me dio trabajar en la escuela de Empalme”.
En aquel entonces, Villa Morra tenía calles de tierra y la escuela era casi rural. 
Fue una experiencia enriquecedora para Chichita, que fue la primera autoridad del colegio y lo moldeó con su reconocida mano. 
La mujer del eterno rodete también dejó su huella en la Escuela 26 y el Instituto Parroquial, el último establecimiento en el que trabajó, como estrecha colaboradora del recordado José Ramón De la Villa.
A pesar de su intensa actividad social, nunca quiso participar de la función pública. En 2009, recordaba que su padre "siempre me decía ‘nunca te metas en política, porque se escribe con P de porquería’. Y eso que yo fui maestra de muchos políticos, como Luis Lagomarsino o Jorge Telmo Pérez”.
La foto con el Ford T no es casual, ya que se reconoció como amante de los autos. Ese gusto, que compartía con su pasión por la arena y de las olas, generó una anécdota: allá por la década del 60 la combinación le jugó una mala pasada: Chichita Fortez tenía un Fiat 800 Spider rojo, una verdadera joya. Sin embargo, un verano en Mar del Plata el sol hizo de las suyas y el tapizado de los asientos del descapotable terminaron prácticamente derretidos…

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