Jonatan (27) era un joven como cualquier otro. Hasta que un día, en 2013, a partir de una infección en una muela no tratada, comenzó a sufrir profundos dolores de cabeza. Notando que no mermaban, se acercó al hospital de Pilar donde le dieron calmantes. Pero como no se pasaba con nada, decidieron dejarlo internado pero sin realizarle estudios.
Piden ayuda para un joven hemipléjico
Sufre su condición a raíz de una infección en una muela. Necesita un médico neurólogo que lo pueda ayudar a recuperarse para poder seguir sosteniendo a su familia.
Al sentirse mejor, dejó la internación de manera voluntaria para poder volver a trabajar, ya que su familia lo necesitaba. Pero en el trabajo le volvió a dar un dolor de cabeza insoportable y regresó al nosocomio del centro de Pilar, donde, según contó la familia, se negaron a atenderlo aduciendo que él había decidido abandonar la internación por sus propios medios.
Ante la negativa del centro médico de Pilar, su mamá lo llevó al hospital de General Rodríguez, lugar en el cual le realizaron una tomografía y le confirmaron que tenía una hidrocefalia: la bacteria que le causó la infección dental se había alojado en su cerebro y debían intervenirlo quirúrgicamente.
Así, le practicaron una craneotomía para descomprimir la zona a la espera de una válvula.
Pero la válvula no apareció –por lo que narran sus allegados, debía conseguirla el Gobierno nacional- y en el hospital le recomendaron a la familia del joven que lo retiraran, ya que estaba expuesto a infecciones intrahospitalarias que podrían complicar su estado. De esta manera, sin una placa de titanio para cubrir su cerebro después de la craneotomía, volvió a su casa.
A esta altura, la infección ya le había producido un daño irreparable: una hemiplejia del lado derecho.
Quedó, entre otras cosas, con afasia, que le produce trastornos en el lenguaje y problemas motrices.
En 2014, gracias a la gestión de vecinos y de la fundación ProSalud, se consiguió la válvula y pudieron operarlo. Posteriormente, comenzó una rehabilitación en Pilares de Esperanza, pero no pudo continuarla ya que, sin las placas, su cabeza estaba muy comprometida.
Recién hace unos meses pudieron colocarle las placas, pero el tiempo perdido en el medio, hizo que la evolución de Jonatan fuese mucho más lenta.
Hoy, necesita dos cosas: en primer lugar, un neurólogo que lo pueda atender y hacerle un seguimiento periódico y, además, un sitio en el cual poder rehabilitarse. Asimismo, al no tener un médico de cabecera, no toma la medicación que precisa ya que no tiene quien se la prescriba. Por esta razón, sufre de alucinaciones y convulsiones y se encuentra deprimido, de acuerdo a lo expresado a El Diario por Marcelina Villalba, una de las vecinas que está colaborando con el joven.
Cómo ayudar
Contactarse con Marcelina Villalba vía correo electrónico a: mamade8@gmail.com