El sacerdote de Togo, P. Bernard Kinvi, salvó a 1.500 musulmanes de una masacre en la república centroafricana en el 2014. Tiene 32 años. Pertenece a la Orden de San Camilo. Dirigía en aquel entonces una misión en el hospital de la ciudad de Bossemptele. Allí se encargó de dar refugio y servicios de salud a los musulmanes que huían de la milicia “anti machete”, y los ayudó a escapar en camiones para cruzar la frontera con Camerún.
LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: Arriesgan sus vidas para salvar a otros
Él es uno de los cuatro preseleccionados para el Premio Aurora para Despertar a la Humanidad que solo pueden obtener “las personas que se ponen en riesgo para que otros sobrevivan”.
El premio será presentado por George Clooney en una ceremonia que se celebrará hoy, 24 de abril, en Ereván, Armenia. El ganador recibirá cien mil dólares y podrá nominar a una organización benéfica a la que se le dará una subvención de un millón de dólares.
Tres de los cuatro finalistas del concurso son católicos. Ellos son Dr. Tom Catena, el único cirujano que atiende a 750 mil personas en las montañas de Nuba en Sudán, inspirado por San Francisco de Asís; Marguerite Barankitse, que salvó miles de vidas cuidando huérfanos y refugiados durante la guerra civil en Burundi; y Syeda Ghulam Fatima, que ha trabajado para poner fin para erradicar el trabajo en servidumbre en Pakistán.
El Premio Aurora fue creado por una iniciativa denominada 100 LIVES, que busca expresar gratitud a quienes se pusieron en riesgo para salvar a los armenios durante el genocidio de 1915.
El Premio no solo para honrar, sino para apoyar a los héroes anónimos que reclaman humanidad y le hacen frente a la opresión y la injusticia.
Hace cien años, los desconocidos se levantaron contra la persecución en nombre de nuestros antepasados, y hoy les dan las gracias por el reconocimiento de aquellos que actúan con el mismo espíritu.
El P. Kinvi, cuyo hospital atiende personas hasta una extensión más de 40 kilómetros, contó al diario The Guardian que cuando se hizo sacerdote “se comprometió a servir a los enfermos, incluso si eso significaba poner mi vida en peligro. Yo dije eso, pero en realidad no sabía lo que significaba. Pero cuando la guerra llegó, yo entendí lo que significaba arriesgar la vida. Ser sacerdote es más que dar bendiciones; es estar junto a aquellos han perdido todo”, afirmó.
Si hay sacerdotes mediocres, los buenos son mucho más, como el P. Kini.
Jesús dijo amén a sus enemigos, recen por sus perseguidores. (Mateo 5,44).
FM Plaza 92.1
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: sajusvd@gmail.com