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Trueque, economía modelo 90

Para algunos es un circuito paralelo que permite crecer. Otros creen que es síntoma de crisis. En Pilar, hubo más de 5.000 personas cada domingo.
20 de abril de 2016 - 00:00
El Club del Trueque de Pilar fue un sistema económico que a fines de los 90 tuvo éxito en el distrito cuando comenzó como un modelo económico alternativo y luego se convirtió en el sostén de miles de familias a raíz de la crisis del 2001.
Hoy renacido en varias provincias, deja la puerta abierta para quienes creen que se trata de una economía paralela con la que las personas pueden ampliar sus posibilidades, combinándola con el sistema tradicional.
Uno de los pilarenses que ve el trueque de esta manera, es Adrián Lagomarsino, uno de los organizadores del denominado nodo local y propietario de la quinta en la que funcionó entre 1997 y 2003 el Club del Trueque de Pilar, por el que llegaron a pasar 5.000 personas cada fin de semana.
“He visto trocar autos y hasta la mano de obra de la construcción de una casa entera”, contó el pilarense en cuya casa, las miles de personas se reunían para intercambiar productos y servicios.
El trueque tenía una cuasimoneda que equiparaba las diferencias de costo, era denominada “crédito”, que estaba fundada en credibilidad y buena fe de quienes participaban de ese mercado.
“Era increíble pero un peso, un dólar, un kilo de azúcar o un kilo de pan, todo valía un crédito”, recordó Lagomarsino.
En tanto, el hombre también repasó la caída del sistema que se dio por varios factores, uno de ellos en 2003, “la aparición de los planes sociales hizo que la gente deje de tener necesidad extrema para poder obtener productos”. Otro motivo y el que terminó de destruir el mercado, fue la comercialización de los “créditos”, cuya función era la de ofrecer confianza a quienes se iniciaban en el sistema, recibiendo 50 cada uno a cambio de compromiso y cumplimiento.
“Empezaron a venderse de a miles y llegaban compradores con fajos de créditos que hicieron estragos, compraban sin ningún intercambio, provocaron inflación en los bonos y la gente dejó de tener buenos productos para intercambiar”, explicó el pilarense.

Canjes
El club del trueque local ofrecía servicios y productos de todo tipo, según recuerda Lagomarsino, incluso hubo comerciantes cuyos negocios no estaban funcionando bien y llevaban productos para trocar.
“Cuando uno se iniciaba y me pedía consejos o que le explicara el funcionamiento del sistema, yo le recomendaba que antes de volcar sus productos sobre la mesa, recorriera la feria para ver si había cosas que necesitaba”, señaló el pilarense organizador.
Para Lagomarsino, este mercado puede volver a tener auge: “Se puede dar siempre y cuando se hagan círculos de confianza” aseguró y agregó: “Nosotros, los que estuvimos en el truque y nos resultó, lo ofrecemos cuando hay que colaborar con alguien y explicamos que se puede cambiar un trabajo por algo que necesita la otra parte. Además, le abrimos la cabeza a la gente y le decimos que no se cierre, cuando no abunda el dinero circulante, el trueque es una alternativa”.
Al mismo tiempo, el pilarense remarcó: “Es un sistema de economía paralela que fomenta la creatividad, la inventiva y no le pone techo a la gente, porque es muy triste cuando solo se ve y se hace hasta donde lo permite el sueldo y no se animan a abrir la cabeza. Con un sueldo y el trueque no hay techo económico para las personas”. 

5.000
Personas pasaban cada fin de semana por el Club del Trueque de Pilar
 
“Una vez llegaron inspectores municipales y me labraron un acta por no tener la cantidad de baños suficientes para tanta gente”.
“Cuando no abunda el dinero circulante, el trueque es una alternativa”.
ADRIÁN LAGOMARSINO. 
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